Sáhara Occidental, sin paz ni guerra, represión marroquí y desconfianza en la ONU

Madrid, 12 Junio de 2019. -(El Confidencial Saharaui).


Por Lehbib Abdelhay/ECS

Fuerzas de ocupación marroquíes contra manifestantes 


La ocupación marroquí de la antigua colonia española del Sáhara Occidental cumple sus 43 años y no hay ninguna solución en el horizonte. El plan de autonomía propuesto por Marruecos, no no consigue apoyo de las potencias occidentales, pero está la propuesta democrática del Frente Polisario, un referéndum de autodeterminación donde el pueblo saharaui pueda decidir sobre su futuro.

Omar, un joven saharaui que ejerce de vendedor en la tienda de su padre, nació en los campamentos de refugiados saharauis, el joven de 21 años dice: "aquí en el campamento de Auserd, en la parte más desértica de Argelia; "por todas las partes solo hay desierto, no hay agua, y la agricultura es imposible. "No es fácil vivir aquí", agrega Omar. "No hay futuro aquí", lamenta.


Auserd es uno de los cinco campamentos saharauis situados en la ciudad argelina de Tinduf, donde viven los 173.000 refugiados del Sáhara Occidental y sus descendientes. Auserd está situado a 40 kilómetros (25 millas) de distancia de Tinduf. También está cerca la sede del Frente Polisario, que durante décadas ha luchado incansablemente por la independencia del Sáhara Occidental.

Marruecos ocupó la colonia española en 1975 y se produjo una sangrienta guerra. Se firmó un alto el fuego desde 1991, pero el conflicto sigue sin resolverse.

La mayoría de los saharauis, que huyeron de los combates a mediados de la década de 1970, terminaron en campos de refugiados en medio de la nada. España abandonó a los saharauis a su suerte.

'No hay esperanza'

Auserd alberga a unas 30.000 personas, viven en tiendas de campaña, chozas de barro y casas de ladrillo. Omar vive con sus padres y cinco hermanos en algún lugar entre los barrios dos y tres del campamento. Asistió a la escuela hasta que cumplió 18 años y fue a una universidad argelina. Pero eso no duró mucho. 

"Tuve problemas porque soy el mayor de la familia y me necesita para ganar dinero y mucho más, así que tuve que abandonar mis estudios. No hay esperanza para nuestro futuro", añade.

Los refugiados saharauis han tratado de sacar lo mejor de su situación, establecieron su propio barrio de la ciudad, comunidades, administraciones y regiones, así como la escolarización, el cuidado de la salud y la distribución de suministros de socorro.


El campamento ha existido desde el estallido de la guerra del Sáhara. Ahora, después de más de cuatro décadas de conflicto, la desesperanza se está extendiendo, dijo a DW la gobernadora de Auserd, Mariam Salek Hmada. El suministro de ayuda humanitaria ha disminuido, la mortalidad infantil es el doble de la de Europa y el agua está limitada a 10 litros (2.6 galones) por día.

¿Un retorno a las hostilidades?

"La juventud está desesperada porque en esta situación, en la que estamos por más de 43 años, no ven luz al final del túnel", señala Hmada. La Gobernadora citó la firma del alto el fuego de 1991, desde entonces, una misión de las Naciones Unidas ha estado monitoreando la zona adyacente a las fuerzas de Marruecos. En realidad, debería estar supervisando un referéndum sobre la independencia del Sáhara Occidental.", dijo Hmada.

"Pero desde 1991, los jóvenes nacidos aquí no ven ninguna solución en el horizonte. Con esta situación de espera de 27 años, sin paz ni guerra, duda y desconfianza en la ONU, esta situación surge también en las zonas ocupadas. Uno oye diariamente a una madre: "La hermana o el hermano fueron secuestrados y torturados. Todo esto genera insatisfacción que puede llevar a cualquier cosa", agrega.

Algunas personas en los campamentos no ocultan a dónde puede llevar la insatisfacción. Entre ellos se encuentra Addu Al-Hadj, que dirige las visitas al Museo de la Resistencia en el cercano campamento de Smara. "Estamos cansados ​​de esperar", dice. "Estamos hartos del status quo. Nadie ha hecho un movimiento en 43 años; hemos esperado más de 27 años para una resolución a través de la ONU. Somos personas amantes de la paz, pero cuando nada se resuelve, estamos preparados para retomar las armas".


Esta es la tensión que los representantes del Frente Polisario llevaron con ellos a la mesa de las negociaciones en Ginebra. El principal negociador fue Horst Köhler, ex presidente de Alemania y ex enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental.

Muchas personas del Sáhara Occidental quieren la independencia de su patria, o al menos este referéndum largamente prometido.

Horst Köhler, presidente de Alemania de 2004 a 2010, fue nombrado enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental en 2017, y 20 meses después dimitió por motivos de salud.

Desconfianza en la ONU.


Mohamed Salem Uld Salek, ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de la RASD. Su oficina se encuentra a media hora de Auserd, en Rabuni, la sede de la República Árabe Saharaui Democrática. "¿Cómo se puede convencer al pueblo saharaui para que sostenga y acepte que la ONU está trabajando para un referéndum con el que pueda ejercer su derecho a la libre determinación?", dijo Salek en una entrevista DW.

Cuando cae la noche en Auserd, Omar se dirige a su casa desde el pequeño negocio de comestibles donde vende agua, un poco de carne y té a quienes pueden pagarlo. Sus ojos vagan hacia los cielos estrellados. "El cielo más hermoso del mundo", dice. De todos modos, a veces sueña con irse lejos, a Europa. Él ha vivido muchos años en condiciones difíciles. Sus hijos deberían tener la oportunidad de vivir una vida normal.