¿Por qué siempre se vuelve a los campamentos de refugiados saharauis?




Madrid, 30 Mayo de 2019. -(El Confidencial Saharaui)

Por "Diario de una Refugiada" 


Campamentos Saharauis/ foto de Georgia Ninet


● Interesante pregunta, que solo se la hace aquel que no ha ido.

Nadie viaja a los campamentos de refugiados saharauis por placer. No hay nadie que espera tener buen clima, ni bonitas vistas ni mucho menos souvenir a tutiplén. Pero sí que os aseguro que quien viaja una vez a los campamentos, vuelve una y mil veces más.



Te estarás preguntando, ¿qué es lo que tiene entonces para que alguien quiera volver?. Bien, pues tiene toda la hospitalidad que pueda existir dentro de sus jaimas. Tiene una paz y una tranquilidad infinitas. Es el mejor lugar para desconectarse, porque ahí, el único ruido que escucharás será el del silencio de la noche .

El único hotel que hay ahí, es el de las mil y una estrellas que ilumina todo. El de la luna que cae encima tuyo alumbrando todo aquel desierto.

Ahórrate el llevar reloj. Porque ahí no tenemos relojes, tenemos tiempo.
Tiempo que va a contracorriente. Que se lo lleva con él el siroco. No te prometemos clima Mediterráneo durante todo el año. Te prometemos 35 a la sombra y 50 grados al sol. Pero sí que te prometemos compañía, té, paciencia y solidaridad.



También te prometemos la enseñanza de nuestras "bibliotecas andantes"; Nuestros abuelas/os, quienes te llenarán de historia de la tierra que estás pisando. Te enriquecerán de sabiduría y de cuentos fantásticos sobre su lucha heroica.

En los campamentos de refugiados saharauis no encontraras ricos manjares, pero te aseguro que ganarás unos kilos de más por todo el amor que tienen esas comidas.

Luego podrás ir a quemar esos kilos en sus dunas preciosas, contemplando un atardecer que no podrás olvidar jamás. Te aseguro que aquel lugar de paz dentro de tanto caos, lo llamarás hogar. Tanto que si pudieses viajar tan rápido como un suspiro, volverías a este rincón más especial de la tierra.



Porque hay lugares que te llevas un poco de ellos y dejas un poco de ti. Eso pasa con los campamentos de refugiados saharauis. Aquel lugar donde aprendes a amar la vida. Y siempre, siempre tienes ganas de volver, de vivir y de sentir.