"España ya no es potencia administradora del Sahara Occidental", la penosa disertación de un catedrático sevillano.

Madrid, 12 marzo de 2019. -(El Confidencial Saharaui).

Por Haddamin Moulud Said/ ECS. 

Pablo Antonio Fernández, en su despacho de la Facultad de Derecho/Diario de Sevilla 


Un catedrático de Derecho Internacional de una universidad sevillana, afirma que España ya no es potencia administradora del Sahara Occidental. Sentimos discrepar con el catedrático sevillano, puesto que, de acuerdo a la ciencia jurídica, España sigue siendo la Potencia Administradora del Sahara Occidental.
Todo principiante de Derecho sabe que, de acuerdo al Derecho Internacional, España no puede transferir, por sí sola, la administración del territorio, cuya administración, le ha sido reconocida por NNUU, bajo determinadas condiciones y con unos objetivos bastante claros. Y no lo puede hacer porque el título de Potencia Administradora lo obtuvo en virtud de un mandato de NNUU. En consecuencia, cualquier modificación de ese título, no puede hacerse sin el concurso de NNUU.

Sin embargo, España, actuando a espaldas de NNUU y, a espaldas también de su propio Embajador ante la ONU, hizo lo que todos sabemos que hizo. Por tanto, España, por mucho que un Catedrático sevillano afirme lo contrario, sigue siendo la Potencia Administradora del Sahara Occidental. Pero no sólo eso, las obligaciones de una Potencia Administradora, derivadas del artículo 73 e) de la Carta de NNUU, sólo cesan cuando el territorio alcanza la plenitud del gobierno propio, tal y como establece el Derecho Internacional. Y, en virtud de ese Derecho Internacional, el Sahara Occidental, sigue siendo, a fecha de hoy, un territorio pendiente de descolonización.

De modo y manera que las obligaciones internacionales de España, para con el Sahara Occidental, siguen estando vigente. Dichas obligaciones seguirán vigentes hasta que el pueblo del Sahara Occidental ejerza su derecho inalienable a la libre determinación. Cosa muy distinta es la imagen que, cada país, quiera otorgarse a sí mismo, mediante el respeto o no respeto de sus obligaciones internacionales. Aguas más abajo, por el Tajo, existe un claro ejemplo de cómo asumir las obligaciones internacionales cueste lo que cueste.

Y, en cuanto a sus temores sobre el Estado fallido y la relación de esos miedos con la población del territorio, comparándolo con un barrio de Sevilla, el catedrático debería saber, que Tuvalu, un Estado miembro de NNUU, sólo tiene 10 mil habitantes, muchos habitantes menos de los que habitan en un solo campamento de los cinco campamentos de refugiados saharauis.

Tampoco aclara el catedrático qué relación guarda el número de habitantes con la posibilidad de ser un Estado fallido.

España apenas supone el 3% de la población de China. Autoriza este dato, a un catedrático chino, para afirmar que España podría resultar un Estado fallido?
La población saharaui supera a la suma de población de diez Estados miembros de NNUU, implica eso que esos diez países podrían ser Estados fallidos?.

Para terminar, invito al catedrático Pablo Antonio Fernández a que haga una visita a los campamentos de refugiados saharauis, para cerciorarse de que, en condiciones extraordinariamente adversas y enfrentándose a la conspiración de tres potencias vecinas: España, Marruecos y Mauritania, el Estado saharaui es, hoy día, mucho más robusto a como lo era hace 43 años.