Angola muestra su preocupación por la situación de los presos políticos saharauis de Gdeim Izik.

Pretoria, 25 marzo de 2019. -(El Confidencial Saharaui).

Por Lehbib Abdelhay/ECS. 


Bornito de Sousa/agencias 

El vicepresidente de la República de Angola, Bornito de Sousa, desembarcó al inicio de la tarde de ayer en Johannesburgo, Sudáfrica, donde, en representación del Presidente João Lourenço, participa a partir de hoy en la Conferencia de Solidaridad de la Comunidad de Desarrollo de la Comunidad África Austral con el Sáhara Occidental, según un comunicado de la presidencia angoleño que este medio tiene acceso.

En Johannesburgo, los Jefes de Estado de la SADC van a definir mecanismos para comprometer a las partes implicadas en las negociaciones, incluido Marruecos, sobre la base del respeto del espíritu de la Unión Africana y las decisiones y resoluciones de las Naciones Unidas para solucionar el problema de la República Árabe Saharaui Democrática, antigua colonia española, constituida en 1976, que reivindica el derecho a la autodeterminación ya la soberanía sobre el territorio del Sáhara Occidental.

Los Jefes de Estado ya manifestaron apoyo a la República Árabe Saharaui Democrática por la autodeterminación e independencia, basado en el principio de la descolonización, a través de un referéndum. La celebración de la Conferencia de Solidaridad con el Sáhara Occidental se aprobó en agosto de 2018 durante la 38ª Cumbre Ordinaria de los Jefes de Estado y de Gobierno de la SADC celebrada en la ciudad de Windhoek, capital de la República de Namibia.

Huelga de hambre

La conferencia de Johannesburgo se produce en un momento en que el preso político saharaui (del grupo Gdeim Izik) Mohamed Bourial decidió optar por una huelga de hambre por tiempo indefinido en la prisión marroquí de Tiflet 2. Según la Asociación para la protección de los presos políticos Saharauis, Mohamed, Bourial inició el miércoles una huelga de hambre para protestar contra los malos tratos infligidos por la administración penitenciaria marroquí.

Mohamed Bourial inició varias huelgas de hambre no resueltas, incluso en la prisión de Tiflet 2, entre octubre y noviembre, y en Quneitra, entre marzo y abril del año pasado. Sus exigencias nunca tuvieron respuesta de la llamada Administración General de las Prisiones, especialmente aquellas que se refieren al derecho de transferencia y tratamiento.

Los presos políticos saharauis del grupo Gdeim Izik cumplen largas penas de prisión que varían entre los 20 años y la cadena perpetua, en juicios descritos como ilegales e injustos. Debido a los malos tratos, los presos políticos saharauis sufren pérdida de peso y conciencia, problemas cardíacos, falta de sueño, entre otros males.

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