El deshonor de la Unión Europea.


Bruselas, 18 de enero 20119. -(El Confidencial Saharaui).

Por ECS- Crónicas.

Mogherini junto a Bourita/ agencias 


Nunca antes la Unión Europea, como conjunto, había caído tan bajo. Desgraciadamente, las instituciones de la UE se han convertido en un instrumento que algunos gobiernos europeos utilizan para aquello que no pueden hacer en casa.

Ciertamente, ningún gobierno europeo se atrevería a contrariar, en casa, los mandamientos de sus tribunales nacionales. Sin embargo, algunos gobiernos europeos, velando por sus intereses nacionales, han llevado a las instituciones de la UE a hacer lo contrario de aquello que la doctrina unánime, pacífica y uniforme del TJUE viene afirmando desde el año 2015.

Y las consecuencias del desastre están a la vista. Muy pronto, el TJUE enviará a la papelera lo que, contra toda lógica, ha aprobado el Parlamento Europeo.

Políticamente, el PE, queda a la altura del betún, al haber quedado acreditada su subordinación al ´diktat´ de los gobiernos nacionales y, también, acreditada su permeabilidad a la actividad escasamente legal de algunos lobby pro marroquíes que campan a sus anchas en las sedes de la UE, lo que en su momento forzó la dimisión de la presidenta de una Comisión del propio PE.

Por lo demás, se da por descontado que los saharauis, tan pronto como se publique el acuerdo, en el DOCE, y se cercioren de la inclusión del Sahara Occidental, volverán al TJUE, para crujir a los Eurodiputados, dejándolos enfangados en la miseria moral y política.

En cinco resoluciones judiciales consecutivas, el más Alto Tribunal de la UE, afirma que los acuerdos entre la UE y Marruecos no pueden aplicarse al espacio aéreo, marítimo y terrestre del Sahara Occidental. Para formular semejantes aseveraciones, el Alto Tribunal, ensambla una batería de argumentos jurídicos prácticamente indestructible. Y, sin embargo, los señores eurodiputados, han hecho caso omiso a tales aseveraciones.

Cuando los saharauis reclamen la oportuna indemnización al tribunal, el precio de estas fechorías de los señores eurodiputados, no saldrá de las haciendas nacionales, sino del erario de la UE, de ahí la alegría exhibida por algunos gobiernos nacionales.