Sólo eso es lo que piden los saharauis, el derecho a la autodeterminación.


Ginebra, 05 de diciembre de 2018. -(El Confidencial Saharaui).

Por Mariam Jawda Mouloud/ECS.

Saharauis del campamento de Dajla/ redes sociales 


En el Sáhara Occidental, se considera que la lluvia trae buena suerte. Por lo tanto, los negociadores de las Naciones Unidas debieron ser alentados por un reciente aguacero que ahogó El Aaiún ocupado, la capital histórica del Sáhara Occidental.

Hoy, miércoles 5 de diciembre las partes en conflicto, el Frente Polisario (movimiento pro liberación que controla un tercio del territorio saharaui) y Marruecos (que ocupa los otros dos tercios del terrotorio) se reúnen con el fin de resolver sus diferencias. Marruecos anexionó el Sáhara Occidental en 1975, justo después de la retirada de España. El Polisario por su parte lucha desde entonces por la total liberación del territorio.

Las expectativas para esta nueva ronda de negociaciones, las primeras entre la RASD y Marruecos en seis años, son más bien "bajas". El objetivo principal es llegar a un acuerdo para relanzar las negociaciones diplomáticas formales. Pero incluso eso puede ser difícil ya que el Polisario insiste en la celebración de un referéndum sobre la independencia en el Sáhara Occidental tal y como los fue prometido tras la firma del alto al fuego en 1991. En cambio Marruecos se aferra en que un plan de "autonomía avanzada" debería ser la base para las negociaciones.

La presión ejercida por la administración de Donald Trump ayudó a reiniciar las conversaciones auspiciada por la ONU. En abril de 2018, Estados Unidos votó la renovación, por sólo sies meses, de la Minurso, misión de la ONU para referéndum en el Sáhara Occidental. El Ejecutivo estadounidense está más dispuesto que sus predecesoras a presionar de forma oficial a Marruecos. 

De hecho, cuando John Bolton, actual asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, estuvo involucrado en los esfuerzos ​​de la ONU para encontrar una solución "pacífica" al conflicto en el Sáhara Occidental.

Muchos observadores han llegado a la misma conclusión. Durante años, Marruecos ha tratado de normalizar su ocupación al Sáhara Occidental. Ha convencido a miles de marroquíes para que se muden allí ofreciendo subsidios generosos y sin exigirles pagar impuestos. Algunos piensan que los recién llegados ahora superan en número a los saharauis. El reino marroquí también está gastando miles de millones de dólares en el territorio para ganarse a la población local.

Pero la estrategia no está funcionando como quiere el Reino. A pesar de la llegada de inversiones, la región aún carece de empleos y de una buena infraestructura real. "Marruecos ha invertido en el territorio, pero no en la población", se queja un estudiante saharaui. Los consejos locales, sostenidos por Marruecos como evidencia de que la región es autónoma, son considerados con desprecio. "Todos estos saharauis que defienden Marruecos tienen buenos empleos y bonitas casas", denuncia un residente de El Aaiún ocupado. Mientras tanto, la policía marroquí reprime con fuerza brutal las protestas a favor de la independencia. Quienes apoyan públicamente al Frente Polisario dicen que se les niegan empleos y subsidios. Son marginados.

Los esfuerzos de Marruecos para reclamar el Sáhara Occidental también han enfrentado contratiempos legales en el extranjero. El territorio bajo su ocupación es rico en fosfatos y sus aguas adyacentes es una de las mayores reservas pesqueras a nivel mundial. Sin embargo, en febrero, un tribunal sudafricano dictaminó que un carguero de fosfatos procedentes del Sáhara Occidental debería ser subastado, y las ganancias se destinarían al Polisario. Días después, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas dictaminó que un acuerdo de pesca entre la UE y Marruecos no se aplicaba al territorio. La ONU todavía considera el Sáhara Occidental como un "territorio no autónomo pendiente de descolonización". Esto ha disuadido a los inversores extranjeros.
  • Por otra parte, muchos jóvenes saharauis ven la guerra como la única manera de cambiar el status quo. Pero lo cierto es que no está garantizado su superioridad o equidad con respecto a las fuerzas del ejército marroquí. 


Además, hay otras razones para que el Polisario sea considerado para comprometerse con la independencia total. Aunque el territorio es rico en minería y pesca (y, quizás, petróleo y oro), un Estado saharaui independiente podría tener dificultades para mantener los niveles de vida actuales, que están respaldados por la inversión marroquí. También podría resultarle difícil controlar el territorio, que es el tamaño de Gran Bretaña pero alberga a unos pocos cientos de miles de personas. Los vecinos han sido desestabilizados por contrabandistas, yihadistas y guerreros. Los escépticos apuntan a nuevo Sudán del Sur, un territorio rico en petróleo que ganó la independencia y luego implosionó, como una historia de advertencia.

Sin embargo, Marruecos tendría que moverse primero, y conceder mucho más, antes de que el Polisario siquiera considere la autonomía. El reino probablemente tendría que permitir que el Sáhara Occidental tenga su propio gobierno, una fuerza policial separada y con más control sobre sus recursos naturales. Se necesitarían garantías internacionales. Incluso entonces, algunos cuestionan si la autonomía podría funcionar bajo la democracia a medias de Marruecos. "Mire su régimen", dice Mhamed Khadad, coordinador saharaui con la Minurso y alto rango en el movimiento. ¿"No sería como una autonomía en Gran Bretaña o España"?, se pregunta.

Al menos, por el momento, las dos partes se citan hoy en Ginebra para una mesa redonda con presencia de la ONU, Argelia y Mauritania. Pero el control de los Estados Unidos sobre la Minurso puede eventualmente ser contraproducente. Es probable que ambas partes renuncien a los cascos azules en lugar de hacer concesiones reales. No se puede descartar vuelta a las hostilidades, aunque por ahora parece poco probable.