Presos políticos saharauis denuncian torturas y represión en las cárceles marroquíes.


Madrid, 02 de diciembre 2018. -(El Confidencial Saharaui).

CRÓNICA DEL ECS.

Los presos políticos saharauis encerrados en las cárceles marroquíes, el grupo "Gdeim Izik", han denunciado malos tratos y represiones por parte de las autoridades marroquíes.

● Durísimas penas que demuestran la crueldad del ocupante marroquí y son un atentado contra la libertad y los derechos del pueblo saharaui. 

Foto de un preso torturado/ foto de CárcelesEnMarruecos.

Los presos políticos saharauis están siendo sometidos a la tortura y malos tratos desde su detención ilegal por las fuerzas de ocupación marroquíes. Varios de ellos son objeto de humillaciones, violaciones e incluso amenazas de muerte. Los presos saharauis manifiestan también enérgica condena ante "el trato vejatorio, la tortura, la represión, la humillación y hasta las amenazas de muerte que están sufriendo en las cárceles marroquíes.

También se quejan de la carencia de “los medicamentos más elementales", y del hecho de que los oficiales marroquíes les obligan a dormir temprano y luego asaltan sus celdas en medio de la noche bajo pretexto de inspecciones.

Varias organizaciones internacionales han denunciado la política de la 'solución judicial' que las autoridades de ocupación marroquí aplican deliberadamente, en un intento de acallar la voz de los saharauis que luchan para la recuperación de sus legítimo derechos.

Acusados de haber participado, de forma pacífica, en la organización del Campamento de Gdeim Izik realizado a finales del año 2010 en las afueras de la ciudad ocupada de El Aaiun, capital del Sáhara Occidental, y en el que más de 20.000 saharauis protestaron de ese modo y pacíficamente contra las violaciones por parte de Marruecos de los derechos humanos, las desigualdades a que están sometidos, el despido masivo de trabajadores saharauis, los juicios arbitrarios y sin garantías, el saqueo de sus riquezas naturales (fosfatos, pesca, arena…), etc. Les han acusado falsamente de matar a once policías durante aquellos sucesos.

Frente a esa protesta pacífica, el Estado marroquí respondió con la represión y el asedio, asesinaron al niño de 14 años Elgarhi Nayem, atacaron brutalmente a la población civil saharaui invadiendo el campamento, quemando sus jaimas, lanzando sobre la población gases lacrimógenos y agua caliente desde helicópteros y estableciendo una lucha cuerpo a cuerpo con hombres, mujeres, ancianos y niños, en una represión feroz e injustificable que causó cientos de heridos y centenares de saharauis fueron detenidos arbitrariamente.

Nos encontramos ante el mundo al revés: no sólo no se han asumido responsabilidades ni han sido condenados los autores de dicha represión, sino que el Estado marroquí ha hecho ahora que las víctimas acaben siendo las culpables.

Tras las presiones y movilizaciones exigiendo la anulación de ese juicio y la libertad de los presos políticos, el juicio militar ha sido anulado, pero continúan encarcelados y volvieron a ser juzgados, esta vez por un tribunal civil, que les condenó entre cadena perpetua y 30 años. Además de todo ello, es un juicio en el que se encausa a personas inocentes, y se les incrimina por una protesta pacífica de miles y miles de saharauis que exigían sus más elementales derechos.

Esta situación es un episodio más del conflicto generado por la invasión marroquí que dura ya más de 40 años y que ha condenado al exilio a cientos de miles de saharauis refugiados en los Campamentos de refugiados saharauis, mientras muchos otros son perseguidos en su propio territorio, el Sáhara Occidental.

Sólo el cese de la ocupación, el respeto a los derechos humanos, la puesta en libertad de los presos políticos saharauis y el ejercicio del derecho a la autodeterminación pueden abrir la vía de solución a este conflicto.