Marruecos reconoce que 300 yihadistas han vuelto al país procedentes de Siria.


Bruselas, 31 de diciembre 2018. -(El Confidencial Saharaui).

Por Lehbib Abdelhay/ECS.


Última actualización/11:50.31/12/2018

Joven con bandera del Estado Islámico/Centro de Estudios de la UE


La amenaza del Estado Islámico (DAESH) vuelve a casa, a Marruecos. Al menos 2.000 personas, entre hombres, mujeres y niños, están retornando a su país de origen en los últimos meses tras su derrota en Raqqa (Siria), según informes de la inteligencia europea y el gobierno estadounidense. La mayoría han desparecido de la luz pública.

Hasta 3.200 marroquíes viajaron a Libia, Siria e Irak (en el caso de Libia, el gobierno de Argelia alertó por el flujo de los yihadistas marroquíes) para enrolarse en las filas del ISIS. Los datos recuperados de centros administrativos situados en cuarteles de ciudades sirias como Raqqa han logrado identificar a unos 19.000 combatientes de 33 nacionalidades. El centro reconoce que el flujo de yihadistas se estancó a finales de 2015 cuando el IS comenzó a acumular derrotas y los gobiernos implementaron medidas para bloquear los viajes.

Según las autoridades estadounidenses, alrededor de 40.000 combatientes de más de 120 países se volcaron hacia las batallas en Siria e Irak durante los pasados cuatro años. De los más de 3.200 marroquíes que se unieron a esas filas, 900 han regresado a su lugar de origen, a la cuna del terrorismo yihadista, incluyendo mujeres y niños, y la mayoría del resto falleció o continúa combatiendo, según el último informe Gilles de Kerchove, el coordinador de la lucha contra el terrorismo de la Unión Europea.

En un estudio del centro español Instituto El Cano, casi la mitad de los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2018 son de nacionalidad marroquí, concretamente el 46%. Un 37,9% del total tiene, por su parte, la nacionalidad española. El restante 16,1% incluye a individuos de hasta 19 nacionalidades diferentes de la marroquí o de la española, ocho de las cuales corresponden a otros países europeos y dos a otros países magrebíes. Por su parte, el 53% de aquellos mismos yihadistas que constituyen el objeto de este estudio nació en Marruecos y un 29,5% en España.

Por otra parte, se sabe también que a finales de 2013 casi un 40% de los ya para entonces más de 1.800 yihadistas marroquíes que se habían trasladado como combatientes terroristas extranjeros a Siria procedían de localidades ubicadas en las regiones marroquíes que circundan a Ceuta y Melilla. En ambas ciudades tenían presencia cuatro de las seis redes yihadistas transfronterizas que, entre enero de 2013 y diciembre de 2017, fueron objeto de ocho de las 11 operaciones antiterroristas desarrolladas conjuntamente entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) españoles y sus equivalentes en Marruecos.

Los servicios secretos marroquíes utilizan a los lobos solitarios retornados de los campos de batalla.

Abdelhak Bassou, ex Director de los Servicios de Información de la policía marroquí, habla a la prensa sobre el asesinato cometido el pasado fin de semana en el monte de Toubkal en la localidad de Imlil en Alhauz, un pequeño pueblo ubicado a unos 70 kilómetros de Marrakech, y que ya ha sido descrito desde el primer momento por las autoridades marroquíes como un "atentado terrorista".

Preguntado por un rotativo francés sobre las prioridades de la policía de Marruecos en tales casos, dijo que lo principal hoy es saber "con quién estamos tratando" y determinar si estas personas que han cometido el crimen tenían contactos ideológicos con otras organizaciones terroristas que operan en la región". Según Bassou, muchas de estas "células" eran grupos de personas inicialmente retiradas de las redes yihadistas internacionales radicalizadas a través de las redes sociales que mantienen muy 
poca comunicación con el exterior".

Cade destacar que Abdelhak Jiam, director de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales de Marruecos (BCIJ, siglas en francés), máximo organismo antiterrorista, afirmó en un informe publicado en febrero pasado que sus fuerza han desmantelado a 49 células terroristas, incluyendo 44 vinculadas a la organización terrorista conocida como "DAESH" y el arresto de otros 772 elementos afines a grupos terroristas, esta oficina controlaba todo relacionado con el terrorismo yihadista tanto fuera como dentro de Marruecos, según la oficina de Jiam: "todos los casos de extremismo en Marruecos se están produciendo hoy en día a través de Internet, dirigidos a personas sencillas" y sin influencia en la sociedad civil marroquí".

Para tranquilizar a Europa y venderle una
imagen falsa, Marruecos ha estado durante todos estos años, llamando, una y otra vez, que viene el lobo, que viene el lobo. Incluso ha colaborado aportando información útil, cuando ha habido atentados en suelo Europeo. Y ahora esto. Nada más y nada menos que dos turistas nórdicas degolladas. Algo que no sucedía en África desde hace muchos años. Ni siquiera pasa en Malí.

Y todo ello, en un momento extremadamente crítico para Marruecos. Y es que nunca antes, la determinación americana por resolver la cuestión saharaui había sido tan clara, justo cuando Francia, el protector de Marruecos se encuentra en su peor momento.

Mientras en la mayoría de los países de la región sufren decenas de ataques terroristas a lo largo del año, Marruecos ha mantenido durante años milagrosamente su pizarra en blanco desde que en 2011 fallecieran 17 personas en un atentado con bomba en un café de Marrakech.

El pasado 25 de julio de 2017, un hombre armado con un cuchillo se lanzó hacia los policías españoles de la frontera con Melilla gritándoles “Alá es grande”. El 4 de octubre de 2016 un supuesto “desequilibrado mental” atacó con dos puñales a una turista holandesa y a sus dos hijos cerca de la mezquita de Casablanca. En septiembre de 2015, un francés de origen marroquí apuñaló a un turista suizo al grito de “Alá es grande”. El atacante fue condenado a 12 años de cárcel. Hay más casos similares, pero ninguno de estos actos fue declarado por las autoridades marroquíes como un atentado terrorista, en cambio el pasado domingo dos turistas nórdicas fueron violentamente asesinadas en el monte de Toubkal en la localidad de Chamharouch, el dia siguiente, el lunes, las autoridades lo han declarado como atentado terrorista perpetrado por un grupo de extremistas activo en el país.

Marruecos siempre ha intentado vender al mundo occidental una imagen de debilidad y de seguridad frágil cada vez que haya una iniciativa para la solución del conflicto en el Sáhara Occidental. El acto terrorista se comete una semana después de las declaraciones del asesor de Seguridad Nacional de EE.UU, John Bolton, donde aseguró que su país pide la celebraciones de un referéndum en la antigua colonia española.

Y, en estas que Marruecos exhibe ahora el fantasma del terrorismo, como queriendo decir que la inestabilidad se va a apoderar del país si los americanos persisten en su intento.

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