El rey de Marruecos padece una enfermedad autoinmune llamada sarcoidosis, según fuentes oficiales.


Madrid, 18 noviembre 2018. -(El Confidencial Saharaui).





Por Lehbib Abdelhay./ ECS.

El rey de Marruecos con una muleta saliendo de un hospital de París.




El rey de Marruecos, Mohamed VI, fue diagnosticado con la sarcoidosis, una enfermedad que provoca inflamación, por lo general en sus pulmones, piel y ganglios linfáticos. Comienza como diminutos bultos similares a los granos llamados granulomas. La sarcoidosis puede afectar a cualquier órgano del cuerpo. No se conoce la causa de esta enfermedad crónica.

Según una crónica publicada hoy por el diario español El Mundo, los médicos del monarca dijeron que Mohamed VI, de 55 años de edad, está bajo tratamiento intenso por la enfermedad que parece desde 2009.

Según el rotativo español, durante un viaje privado en enero pasado a Hong Kong con una parada en Bombay en la India, Mohamed VI se siente cansado, hinchado, el cuerpo le pesa, no duerme bien y con frecuencia le duele el pecho. Su médico personal, Abdelaziz Maaouni, le ha recomendado que se tome un largo descanso tras detectarle unos días antes una alteración en su ritmo cardíaco.



Los días transcurren con calma mientras el pueblo marroquí se pregunta por qué su rey pasa tanto tiempo fuera del reino. No obtiene respuestas hasta que la estancia asiática del comendador de los creyentes (título que también ostenta como máxima autoridad religiosa en Marruecos) se tuerce a finales de febrero. Un "susto" en el corazón es la causa.

La auscultación hecha por dos médicos de Hong Kong no diagnostica nada bueno. Y no son tan discretos como los doctores franceses que habitualmente atienden al rey. Tampoco a los fieles marroquíes que le acompañan, les da tiempo a imponer su hermético protocolo antifiltraciones.

Un diplomático sin revelar su identidad (que se mantiene en el anonimato) que se encuentra en ese momento en Hong Kong en la misma residencia que Mohamed VI se entera entonces de que el rey de Marruecos padece desde hace nueve años una enfermedad autoinmune llamada sarcoidosis. Al monarca lo trasladan de urgencia a París, donde el 26 de febrero, un mes después, es operado "con éxito" de una arritmia cardíaca en el Hospital Ambroise Paré, al oeste de la capital francesa.

Tras la operación, y como es habitual, la agencia oficial de noticias marroquí (la MAP) se encargó de tranquilizar y manipular a los súbditos del tirano publicando una fotografía del rey convaleciente en una cama rodeado de su familia. De casi toda, porque faltaba su esposa.

Nueve meses después de la exitosa operación quirúrgica en París, el pasado domingo 11 de noviembre en la ceremonia conmemorativa del centenario del armisticio entre las potencias Aliadas y Alemania tras la Primera Guerra Mundial en París. Acudieron más de 70 jefes de Estado y de Gobierno.

Mohamed VI fue el protagonista involuntario del evento. Mientras el presidente francés Emmanuel Macron pronuncia su discurso de paz, Mohamed VI se echa una micro siesta. Hasta tres veces cierra los ojos y cabecea delante del mundo entero. A unos centímetros, otra escena acapara la atención mediática: la de un incrédulo Trump mostrando con la mirada su enfado por la siesta del tirano. "Está siempre muy cansado y se hincha a pastillas. Estamos preocupados", confiesa un político marroquí que fue ministro hace unos años y que tiene una estrecha relación con la familia real. Además de la enfermedad mortal que parece Mohamed VI, seis meses antes de la operación de corazón, en septiembre de 2017, al monarca le extirparon un tumor en el ojo izquierdo en el Hospital de Oftalmología Quinze-Vingt, también en París.

Desde Rabat, una fuente del Ministerio del Interior marroquí, reconoce que su rey padece una enfermedad autoinmune, pero no confirma si es sarcoidosis. Asegura que lo desconoce, y pide discreción según la misma fuente. Lo mismo dice otro político marroquí del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) que tiene mucha amistad con una de las tres hermanas del soberano.

"El país ahora está viviendo un momento muy delicado, con muchas protestas, y muchos de nuestros jóvenes marchándose a Europa. Lo que necesitamos ahora es estabilidad y no hablar de si el rey está enfermo o no. Eso mostraría fragilidad y no nos conviene», afirma la fuente marroquí al diario El Mundo.