El Sáhara, una herida abierta que sitúa a España ante su responsabilidad como antigua potencia colonial.


Agencias/ECS.

Madrid, 01 Octubre.18, -(El Confidencial Saharaui).


El Gobierno de España y Marruecos conocen bien sus intereses y evitan siempre confrontarse. En la mitad del problema está el Sáhara español (Sáhara Occidental), una ex colonia de  España que se siente en estos días el abandono por la potencia administradora del territorio ante los marroquíes.


El rey de España junto con el Presidente del Gobierno/ agencias.


Cuarenta y dos años se cumplen estos días de uno de los episodios más sonrojantes de la política exterior española. La Marcha Verde orquestada por el entonces rey de Marruecos, Hasán II, empujó al Gobierno todavía franquista a ordenar la retirada del Sáhara Occidental -territorio sobre el que España ejercía un protectorado desde principios del siglo XX-, abandonándolo para siempre a su suerte en lo que supuso tanto una humillación militar como una traición a los saharauis.





Las sucesivas resoluciones de Naciones Unidas han sido taxativas al exigir la libre determinación del pueblo saharui. Y desde el alto el fuego de 1991 alcanzado entre el Polisario y Marruecos, todas las vías de negociación tienen un único objetivo: la celebración de un referéndum con un censo pactado entre las partes.

Pero la consulta sigue sin llegar, y la actitud de dominio e intransigencia del régimen marroquí cada vez la hacen más inviable. Entre otros motivos porque, como denuncian las autoridades saharauis exiliadas en la vecina Argelia, el proceso de marroquinización de la antigua colonia española es tal que hoy en día la población autóctona apenas representa el 20% del total -el resto son, sobre todo, marroquíes obligados o favorecidos por las autoridades de ocupación a instalarse en la región-. Eso sí, casi 200.000 saharauis siguen malviviendo en los campamentos saharauis en el suroeste de Argelia.

Marruecos desoye sistemáticamente los mandatos de la ONU, que estos días ha vuelto a llamar a un verdadero diálogo entre las partes a principios de diciembre en Ginebra. Porque la estrategia única del régimen marroquí pasa justamente por dejar que pasen los años para que aumente el hecho consumado de la ocupación. Rabat explota los recursos estratégicos e impone a la población local una política represiva que tiene como peor cara el encarcelamiento de decenas de presos políticos. España "está al corriente" de todos los "casos de violaciones de los Derechos Humanos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, incluidos casos de trato degradante y tortura", pero España se encoge de hombros y guarda silencio.

España, aunque siempre abogue por una solución dialogada entre las partes, debe hacer frente a sus responsabilidades históricas. No hay que olvidar que, jurídicamente, España sigue siendo la potencia administradora del territorio, puesto que su abandono no supuso cesión de soberanía. Por ello, y por pura justicia histórica, el Gobierno -tanto el actual como los que vengan- está obligado a desplegar toda la diplomacia y ejercer presión para que el referéndum se lleve a cabo antes de que ya resulte sencillamente imposible.





El papel internacional en la descolonización del Sáhara.

Hay que entender el problema del Sáhara Occidental como un capítulo vergonzoso en la historia de todas las potencias. No sólo España y Marruecos. Tanto es así que la ocupación española estuvo supeditada al consentimiento francés, país que junto a Estados Unidos apoyó militarmente a Marruecos para la invasión, además de impulsar los polémicos ‘Acuerdos de Madrid' de 1975.

En la actualidad el pueblo saharaui sigue anhelando mayor presión internacional a Marruecos para aceptar el referéndum. Aunque en los últimos tiempos países como Estados Unidos optan por abrir vías a la autodeterminación.

Marruecos continúa poniendo trabas, llevan décadas alargando el proceso y evitando que se cumplan los derechos del pueblo saharaui.





No queda ninguna vía.

Tras casi un siglo desde que la situación se convirtiera en insostenible por parte de España y con más de cuatro décadas incumpliendo a lo que exige el Derecho Internacional, el pueblo saharaui continúa refugiado y reprimido mientras espera una respuesta. Dos vías desbloquearían esta situación: la primera, que Marruecos acepte el referéndum. En segundo lugar, sentarse a negociar con el Frente Polisario ( El único representante legítimo del pueblo saharaui). 

Todo ello pasa por la voluntad de España: Si algún gobierno de la potencia, todavía administrativa, quisiera reconocer el derecho de autodeterminación saharaui, la presión sobre Marruecos le obligaría a negociar para poner fin al sufrimiento de miles de saharauis que habitan la Hamada argelina. El Derecho Internacional señala a España como responsable de este pueblo ante la represión marroquí en los territorios ocupados y en los campos de refugiados.