El Polisario pone en jaque a las compañías importadoras de fosfato saharaui.


Las Palmas de Gran Canaria, 10 noviembre de 2018. -(El Confidencial Saharaui).




Por Mariam Jawda Mouloud/ ECS.







Las empresas de fertilizantes de Nueva Zelanda, que compran el fosfato “manchado de sangre” del Sahara Occidental, podrían enfrentarse a acciones legales, según informa el digital neozelandés Stuff.




Concretamente dos compañías (Ballance Agri-Nutrientes y Revensdown), que invierten unos 30 millones de dólares en la importación del fosfato procedente del territorio en disputa desde hace larga data, se han visto los últimos meses envueltas en una polémica por este motivo.

El representante del Frente Polisario en Australia y Nueva Zelanda, Kamal Fadel, afirma que se está estudiando emprender acciones legales en contra de estas multinacionales Alega que “no se trata de una simple amenaza sin fundamentos, ya que se apoya en una resolución judicial en Sudáfrica que impidió un envío de fosfato con destino a Nueva Zelanda en 2017”.

“Si se celebrase un juicio mañana mismo en contra de estas compañías, el Frente Polisario ganaría,” asegura el Representante del Movimiento de Liberación saharaui, quien visita esta semana Wellington (NZ) para reunirse con cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio y miembros del Parlamento del país, y la Asociación neozelandesa de Fertilizantes (FANZ, por sus siglas en inglés) .




Ravensdown and Ballance Argi-Nutrients, que manufacturan el 98% de las fertilizantes vendidos en el país sureño, son dos de los principales de los compradores del fosfato saharaui, controlado por Marruecos, el país número uno en el mundo en la exportación de este mineral.

Fadel afirma que la importación de fosfato está manchada de sangre ya que legitima la opresión marroquí, provee armamento para controlar las fronteras, retrasa el proceso de paz y bloquea el camino hacia un Sahara Occidental soberano.

Además, alega que los colonos marroquíes, que ya triplican a la población autóctona saharaui en el territorio ocupado del Sahara Occidental, son los mayores beneficiarios de esta mina. Y responsabiliza al gobierno y pueblo de Nueva Zelanda de este ilegal expolio. Algo, según él, que no concuerda con el papel por el que ha destacado Nueva Zelanda a nivel internacional en las operaciones de mantenimiento de paz. Sobre todo después de su decisiva intervención a favor de de la independencia de Timor del Este, que ha experimentado una situación similar a la vivida en el Sahara Occidental actualmente.




Por otra parte, el presidente de Ballance Agri-Nutrientes, Mark Wynne, que ha visitado el Sáhara Occidental el pasado junio, confía en que las minas de fosfato cumplan con las leyes y regulaciones a nivel local, nacional e internacional, añadiendo que los beneficios revierten en la población local al 100%.

Por su parte, Vera Power, presidenta de la Asociación de Fertilizantes FANZ, financiada por las dos compañías implicadas en las importaciones del fosfato saharaui, alega que es un comercio legal y que no hay cabida a ninguna acción legal. Power, que espera reunirse con Jamal Fadel, afirma que este fosfato (traído del Sahara Occidental), debido a su calidad de adaptación de las condiciones de fabricación, es difícilmente reemplazable por otro tipo de fosfato.