OPINIÓN | Khadija, hermana aquí está tu manada.






Opinión de Benda Lehbib.

Madrid, 19 sept 18. - (El Confidencial Saharaui).




Benda Lehbib/articulista, blogguera y miembro de Amnat Thawra, también autora de Vivencias de un saharaui


Desde aquí, quiero sumarme al apoyo unánime que está recibiendo Khadija, estos días, no tanto de sus camaradas, ni de la justicia Marroquí, sino de los diferentes Movimientos pro Derechos Humanos, exigiendo el cumplimiento de los mismos en este desgarrador caso ocurrido hace unos días en Marruecos

Os pongo un poco al tanto: Khadija es una joven de 17 años, fue violada por al menos 12 hombres, quienes a lo largo de un mes la tatuaron y quemaron varias partes del cuerpo. Así mismo, la tatuaron sus nombres, símbolos fascistas, etc; a pesar de todo ello, la versión de la joven no es aceptada por los habitantes de su aldea, que lo tachan de un acto consentido y de ser "una chica libre que frecuenta con muchos chicos" como afirmaba Mustafa un familiar de la víctima a los medios de comunicación hace unos días. 



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Para ti, Khadija.

Entiendo perfectamente lo que estarás viviendo. El sentimiento de abandono, e incluso estoy segura que en algunos momentos de culpa, cosa que no comparto en absoluto. Por eso, desde aquí, desde este pequeño rincón, ánimo y mucha fuerza, valiente.

No te lo calles. Grita. Exige tus derechos. Y plantale cara por mucho dolor que te cause a quien ya te ha juzgado. A quien ya te ha condenado. No agaches la cabeza, no escondas tu rostro, no maquilles tus heridas ni tampoco intentes por difícil que sea esconder las partes de tu cuerpo marcadas ya de por vida. No lo hagas.

Entiendo perfectamente tu miedo al volver a casa, sola. Todas en algún momento de nuestra vida hemos vivido esa sensación escalofriante de encontrarnos a algún desconocido al otro lado de la calle y de cómo los nervios hacen que te tiemblen las manos y te arda la cara. Luego puedes pensar, qué tonta, no era para tanto, pero tantas veces nos han contado que sí lo era. Y encima, que te culpen por ir sola, y peor es que luego te violen, te torturen, y te juzguen.








Pues no, porque todas y cada una de nosotras, todas las mujeres, no importa nuestra edad, nuestra forma de vestir, etc. Todas y cada una de nosotras nos merecemos volver a casa tranquilas. Que no hay excusa que valga, que no hay provocaciones, lo único de lo que tenemos que hablar es de respeto. La verdadera valentía está en afrontarlo, en hablar de este tema incómodo, en enseñar al mundo que hay muchas formas de pasarlo mal. Está en comportarnos como debemos, y en no olvidar que ella podría ser tu hermana, tu madre, tu amiga, y se merece todo el respeto. Muchos lo entienden, ¿lo entiendes tú?

De parte de todas, para quien lo necesite. Somos las primeras que podemos hacerles entender, hacerles callar, y ponernos voz. En tu reacción, está tu educación.