OPINIÓN | Carta para Maluma.








Opinión de Benda Lehbib. 

Madrid, 20 sept 18. - (El Confidencial Saharaui). Amnat Thawra/ECS. 




Benda Lehbib/articulista, blogguera y miembro de Amnat Thawra, también autora de Vivencias de un saharaui


Me vas a perdonar, Maluma Takio, pero de tu historia sé poco o nada, y lo poco que sé es gracias o desgraciadamente lo que se dice por redes sociales. Lo cual creeré o no, pero me dirijo a ti directamente. Gracias, gracias, por dar tu testimonio. Por callar bocas. Por tener el coraje que tienes, y por dar la cara en estos tiempo que corren que no es nada fácil. ¡Qué valiente eres, Maluma Takio!.




Hoy leí en Facebook el comentario de una persona indignada y malhumorada porque se topó con tu vídeo que hasta ese momento, yo no lo había visto. Vídeo en el que reclamabas que "te dejen en paz", y que "esa es tu libertad". Decidir dónde, cómo, cuándo y con quién vivir. Este individuo justificaba su enfado con "ya tiene su pasaporte, pero aún no es libre" como si la libertad fuese un quita y pon. Por suerte, alguien había contestado que eso sólo era el principio del gran cambio, de poner a cada uno en su sitio pero sobre todo: que tuviera un poco de paciencia. Que la justicia ya está jugando su papel. ¡Y qué bien y cuánto me alegro de veras!.

Este debate lo sufrimos todas las semanas, desde que pasó este acontecimiento. Hay gente que no se lo cree cuando se lo cuentas. Pero es verdad, y creo que no hace falta vivirlo para entenderlo. Y te entiendo créeme. Entiendo cómo has acabado y como has llegado donde has llegado. ¡Qué paciencia la tuya! Por eso, desde aquí te abrazo, porque tú testimonio, es tu libertad, pero también la de todas las mujeres saharauis que de alguna manera desde algún rincón del mundo nos tachan de sumisas, sin voz ni voto... Y un sinfín de sandeces.

Que cada uno sea libre de seguir su camino, todos tenemos el derecho y la obligación de ser felices. Y aunque te haya costado sufrimiento, lágrimas, etc, necesitas continuar. Y esa decisión la has sellado hoy, y desde aquí, olé por ti. 


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Mirarás a atrás y será entonces cuando entiendas por qué pasó lo que pasó de la manera en que ocurrió. Y te sentirás satisfecha y feliz de que así fuera. Porque, al fin y al cabo, todo pasa por una razón, y te darás cuenta de que sí, es posible ser mucho más feliz de lo que imaginaste alguna vez. Que nunca es el fin del mundo. Que cuando una puerta se cierra, una ventana se abre.

Échale un par y lucha por lo que quieres. Ama lo que haces. Enamórate cada día. El mundo sigue girando y no se detiene por nada ni nadie. Por eso, decirte que no estás sola. Que como yo muchas, por no decir todas las mujeres saharauis ayer, hoy y mañana te apoyaremos. El destino tiene mejores planes para ti, hermana. De eso, no tengo ni la menor duda.

Y no olvides nunca que todo.


Absolutamente todo pasará. Así como pasan las noches más largas y feas. Esas que se pegan a ti con cierto celo y que no presagian nada bueno. Esas que te envuelven en su propia oscuridad y te contagian de su melancolía. Esas que no parecen tener fin y no recuerdas cómo empezaron a fraguarse. Pero que, inevitablemente, pasan. Todas ellas. Sin excepciones, siempre llega el día. El resplandor del que regala un nuevo día. Una tregua.

Una nueva oportunidad. Y confianza. 

Que te hará soltar el aire que contenías, sin darte cuenta del mucho tiempo que llevabas sin respirar.

Conteniendo el aliento. Sumando tensión. Algo que a todos nos pasa en algún momento o en más de uno. Todos vivimos circunstancias en las que nos olvidamos de respirar. De coger aire y soltarlo. O nos limitamos a respirar como si fuera un hábito más. Como robots más o menos inteligentes. Como máquinas que no sienten, que no intuyen, que no perciben que hay algo más. A veces por despiste. Por costumbre. Por pura rutina. Nos olvidamos de lo simple, de lo bonito, de lo más natural.

Que el paso más grande, ya lo has dado tú hoy. Y contigo, todas nosotras. Yo la primera.