La Guerra del Sáhara aún no ha terminado.






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Sáhara Occidental, una tierra plagada de minas y explosivos.


Madrid, 15/09/2018. - ( El Confidencial Saharaui). 


Hombre tirado en el suelo tras una explosión en el sahara occidental/ ECS 


El Sáhara Occidental es una tierra plagada de minas y artefactos explosivos que los marroquíes esconden bajo tierra para atentar contra los saharauis. Se estima que hay más diez millones de minas y explosivos, según la ONU.

El territorio está dividido por un muro militar marroquí de más de 2700 Km. de longitud, fue construido por el régimen de Hassan II de Marruecos a partir de 1983, con el objetivo de poner fuera del alcance de sus legítimos propietarios (pueblo saharaui), el territorio saharaui invadido por Marruecos con la ayuda económica y militar de Estados Unidos, desde 1974.

El muro, plagado de minas antipersona desde principio a fin, divide el Sahara Occidental en dos partes, una, ocupada por Marruecos, donde se encuentran todas las riquezas del país (banco pesquero, minas de fosfatos, reservas de hidrocarburos...ect), y otra, en manos del Frente Polisario, donde sólo hay desierto y restos de guerra.








Es un terraplén construido de arena, piedra y alambre de espino y controlado por más de 160 mil soldados marroquíes- uno de los más largos del mundo- está totalmente plagado de minas antipersonales y atraviesa el territorio de la antigua colonia española prácticamente de norte a sur.

El Ejército de Marruecos controla los dos tercios occidentales del Sáhara y la franja superior septentrional, mientras que el Frente Polisario domina el lado oriental, fronterizo con Argelia y Mauritania.

En el sector de El Mahbes, una ONG española ha depositado simbólicamente flores de papel y de tela con el mensaje: "Plantemos flores en lugar de minas".

Desde el alto el fuego, más de 300 personas han muerto o han resultado heridas por la explosión de minas y bombas de racimo", dice Aziz Haidar, presidente de una ONG saharaui de víctimas de minas, que advierte de que "la lluvia arrastra las minas a zonas consideradas como seguras".

Las minas complican mucho la vida a los nómadas saharauis al haber dividido el muro sus zonas de transhumancia y de abastecimiento de agua, a lo que se suma, según varios testimonios, la muerte de miles de camellos en los últimos años a causa de los explosivos.