Hoy se cumplen 27 años del alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario






Madrid, 06/09/2018. -(El Confidencial Saharaui). Rd/Agencias


El alto el fuego firmado el 6 de septiembre de 1991 entre Marruecos y el Frente Polisario cumple hoy 27 años, en un momento de gran tensión y con el conflicto por la soberanía de la ex colonia española más enquistado que nunca.



Soldados saharauis durante el fesjeto de la creación del Frente Polisario/archivo de agencias.


El alto el fuego puso fin a una guerra cruel, que duró muchos años, en la que el Ejército saharaui, con unas audaces tácticas de golpe y repliegue, llevó la iniciativa en un primer momento, en los primeros cinco años de guerra, pero que dio un giro radical a favor del ocupante en los años ochenta con la construcción por Marruecos de los llamados muros de defensa (El muro de la vergüenza).

Estos muros defensivos supusieron que Marruecos se asegurase el control de todo el "territorio útil" del Sáhara Occidental (las costas, las ciudades principales, los bancos de pesca y las minas de fosfatos), mientras que fuera de ellos quedaba una parte del territorio, puro desierto, millones de minas y artefactos, que a dia de hoy está bajo control del Ejército de la Liberación Nacional Saharaui.




La firma del alto el fuego en 1991 fue el gran error cometido por el Frente Polisario, según la visión de la mayoría de los saharauis, ya que meses antes, y tras duras batallas y combates, se había creado la Misión de las Naciones Unidas para un Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) y durante todo el año fueron llegando a la zona cientos de "cascos azules" para preparar la consulta de autodeterminación. Tras la firma del plan de arreglo, Marruecos se apoderó de las riquezas y rechazó cualquier solución que conduce a esa consulta. Años tras años, Marruecos abandonó la idea de consulta para ofrecer solo la autonomía avanzada como solución "creíble, realista" y única para el territorio, medida que ha desvirtuado la Minurso.

"La única función de la Minurso, según la visión marroquí, es "supervisar el alto el fuego" y ni siquiera acepta que incluya la "creación de medidas de confianza entre las partes".

Cuatro años después del cese de hostilidades, en 1996, Marruecos y el Frente Polisario llegaron a celebrar unas negociaciones auspiciadas por la ONU pero sin éxito. 11 años después, 2007 y 2008, la ONU propició de nuevo conversaciones formales entre las dos partes en Manhasset, en la periferia de Nueva York, pero las tres rondas también acabaron en nada.




Hoy se han cumplido 27 años de la firma de aquel acuerdo tras una larga guerra, Marruecos continúa saqueando el territorio, torturando a la población local en los territorios que ocupa, mientras hay miles de refugiados en la Hamada argelina de Tinduf en condiciones infrahumanas a la espera de volver algún día a su tierra. El régimen de Mohamed VI ha optado siempre por negar al Polisario toda legitimidad, y los medios oficiales marroquíes ni siquiera lo llaman por su nombre.

Han pasado ya 43 años en conflicto armado o como refugiados. La tercera generación de saharauis fuera de su territorio ya tiene cerca de 18 años, en promedio. Son niños que nunca han estado en el Sáhara Occidental y que lo conocen sólo por las narraciones de sus padres. 


Los abuelos, que vivieron la guerra, ya no saben por qué firmaron el armisticio; los padres, que ven cómo sus hijos crecen sin oportunidades, piensan que perdieron el tiempo al confiar en la MINURSO.