El militar que denunció corrupción en el Ejército marroquí pide asilo en Estados Unidos.


Mustafa Adib, que llegó a capitán del Ejército del Aire, denunció en 1999 una red de corrupción dentro de las Fuerzas Armadas en una carta enviada al diario francés Le Monde.

Efe

Madrid, 20 Sept. - (El Confidencial Saharaui). Agencia Efe.


Mustafa Adib/ militar marroquí 






El militar “desertor” del Ejército de Marruecos, Mustafa Adib, refugiado desde hace más de 15 años en Francia, pidió asilo en Estados Unidos, según aseguró él mismo en las últimas horas en su página en Facebook.

Adib, que llegó a capitán del Ejército del Aire, denunció en 1999 una red de corrupción dentro de las Fuerzas Armadas en una carta enviada al diario francés Le Monde, lo que le costó una condena a 5 años de cárcel y su expulsión del ejército, aunque finalmente solo cumplió la mitad de la pena.

“Después de los abusos perpetrados por las autoridades francesas contra mi persona (…) y la persecución que he sufrido en Francia, he decidido pedir asilo de forma oficial en EE.UU”, señaló el exmilitar, de 49 años edad.




Explicó que ha contratado una oficina de abogados especializada en asuntos de emigración para terminar el procedimiento de petición de asilo en EE.UU, donde se encuentra actualmente.

Adib, conocido por su carácter polémico y antimonárquico, causó una minicrisis diplomática entre Rabat y París cuando irrumpió el 18 de junio de 2014 en la habitación hospitalaria donde se encontraba en Francia el antiguo “hombre fuerte” del Ejército marroquí, el general Abdelaziz Benani, y le entregó “cartas amenazadoras”.

Este incidente causó la indignación de Rabat, y el jefe de sus servicios de espionaje, Yasín Mansuri, convocó al entonces embajador francés en Rabat, Charles Fries, para expresarle el descontento de Marruecos tras “la agresión moral” sufrida por Benani.

En medio del enfado de las autoridades marroquíes, Adib fue arrestado durante varias horas por la Gendarmería francesa, pero sin ser sometido a ningún proceso judicial.

En los últimos años, el exmilitar ha organizado varias sentadas frente al castillo de Betz, situado al noreste de París y que alberga una de las residencias secundarias del rey Mohamed VI.