OPINIÓN | Hijas de la revolución y polifacéticas son Amnat Thawra.


Madrid, 23/08/2018. - ( El Confidencial Saharaui).



Benda Lehbib/articulista, blogguera y miembro de Amnat Thawra, también autora de Vivencias de un saharaui


No te confundas. Soy joven, mujer y saharaui. Por eso te diré que Amnat Athawra no es un proyecto pasajero. Tampoco, es la típica organización que puedas mirar de reojo porque pienses "esas van en contra de la sociedad". "Esas quieren hacer lo que no se ha hecho en siglos, porque se creen que pueden lograrlo" NO. No te equivoques, y te diré porqué:

Escúchame bien, si tú.

A mí personalmente me fascinan las mujeres que improvisan. Las que no se preocupan demasiado porque saben que todo pasa, incluidas las malas rachas. Las que se muestran tal y como son, auténticas, sin maquillar sus emociones. Y también las que maquillan unos ojos que han llorado, porque sí, porque les apetece, porque hace que se sientan un poco mejor. Las que mientras se secan las lágrimas están buscando un plan B para salir de ese pequeño bache, y salvar el mundo, porque saben muy bien que lo mágico de tocar fondo es que empieza el ascenso.

Y la transformación. Y lo acaban consiguiendo.
Las que tienen el alma hecha pedazos y acarician sus cicatrices con orgullo y ternura porque son conscientes de que han honrado su camino y de que superándose es como se sanan mejor las heridas. Las que no encuentran fuerzas para rendirse, aunque les pese la vida. Las que aún sin ningún tipo de recursos, porque no los hay, bailan al son de Mariam Hassan porque la canción les parece preciosa, aunque no se sepan la letra.

Las que han aprendido a reírse de todo y por todo, y sobre todo de cualquier obstáculo, porque siempre es un buen momento para sonreír. Las que aplauden en público, y si tienen que llorar también lo hacen en público ¿Porqué no?. Las que tienen el alma hecha colores y contagian alegría allá donde van, sin darse cuenta. Las que no están por estar, las que arden, las que son. Las que encaran a sus miedos porque no le tienen miedo al futuro. 


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Las que se quieren y valoran con tanta locura y lealtad que nadie puede hacer que renuncien a tanto amor propio. Las que florecen sin importar la estación del año en la que están. Porque ya saben que ahí donde no florecen flores, florecen las personas. Las que encuentran refugio dentro de sí mismas en medio de una tormenta. Y salen de ella más pulidas, más fuertes, más mágicas, más invencibles, más bellas. Las que van por el mundo orgullosas de sus rasgos. Las que enamoran hablando, riendo, de ideas, de causas, de utopías, de valores, de revolución, de batallas a veces ganadas y a veces perdidas, pero siempre luchadas con dignidad.

Las que han tejido la revolución más grande. Las que han afrontado el exilio. Las que gritan bajo la ocupación alauí. Y han aterrizado encabezando la revolución de la primavera árabe.
Las que han estudiado, estudian o las que no han podido estudiar. Esas, esas mujeres somos nosotras. Que no te engañen, en esta lucha no sobra nadie, los hombres sois compañeros, hermanos, sois parte de este largo camino, ¿Porqué quien dijo que el camino a la libertad fuese fácil?

Y por supuesto, no sobra -pero que nunca está de más recordar (te) que: somos lo que soñamos. Lo que batallamos. Para volar más alto. Para caer, para sanar. Para encontrarnos cuando nos perdamos. Para abrazar lo que hemos tejido y hemos dejado tejer con cuidados y mimo.
Sobre todo, revolución. Hermanas en cualquier lugar, con la bandera por delante y la causa, también. Somos fuego, luz, vida. Somos mujeres SAHARAUIS, y sino lo fuéramos, créedme que nuestra mayor suerte hubiera sido eso, serlo.