OPINIÓN | Feminismo interseccional: renuncia a los propios privilegios.


Opinión de Ana Olivera./Amnat Thawra.

Cádiz, 19/08/2018. - (El Confidencial Saharaui).


Mujeres saharauis durante protestas/Agencias



Compañeras feministas saharuis me piden mi visión como feminista “blanca” respecto a cómo debe ser el feminismo. Y a mí, lo que me interesa es escuchar las opiniones de las mujeres que pertenecen a culturas oprimidas, como la suya. Bastante se nos ha escuchado ya a les occidentales. Queremos que ellas nos cuenten cómo viven sus opresiones que, como feministas blancas, no sufrimos. Es cierto que tenemos cosas en común.

Somos mujeres en sociedades patriarcales que sufrimos la discriminación y la violencia cada día por el hecho de ser mujeres. Pero no podemos escudarnos en eso para invisibilizar que ellas, además, sufren opresión por su cultura, su religión y por su raza. Obviar eso nos sitúa en el lado de los opresores. Y el feminismo no es eso. El feminismo ha de ser interseccional y reconocer todas las opresiones: las de género, de clase, de raza, de religión, de cultura, de orientación e identidad sexual, etc.

Las feministas occidentales tenemos la obligación de revisarnos frente a otros feminismos (como el árabe, islámico, etc) constantemente y construir un feminismo interseccional que reconozca todas las opresiones. Es un trabajo de deconstrucción que tenemos que hacer todes, porque todes tenemos cosas que deconstruirnos al respecto, porque no todes sufrimos las mismas opresiones.


Ana Olivera/Feminista.Amnat Thawra.


A veces, como manera de justificar la invisibilización de opresiones, se alega que debemos potenciar aquello que nos une, negando la existencia de “lo que nos separa”. Que debemos utilizar el “nosotres” y no el “nosotres y ellas” Me encanta el "nosotres" como forma de convivencia en la que cabemos todes. Pero cuando se habla de opresiones, sí hay que distinguir, porque no afecta a todes por igual, y el no reconocer eso, sí que nos separa de verdad. El usar un "nosotres" general invisiviliza a colectivos oprimidos. Mi opinión es que hay muchas veces en las que les occidentales, privilegiades frente a culturas oprimidas, tenemos que callarnos, aprender, respetar, apoyar y renunciar a nuestros privilegios. Igual que tienen que hacer los hombres cuando las mujeres denunciamos nuestras opresiones. La misma rabia que nos da el “not all men” debería darnos el “not all occidental”.