OPINIÓN | El honor de una mujer.


Amnat Thawra agosto 11, 2018

Madrid, 10/08/2018. - (El Confidencial Saharaui).

En muchas culturas todavía siguen practicándose rituales y pensamientos más que Neandertales cuando se trata de la mujer y de su “honor”. Permitidme el entrecomillado porque a día de hoy en pleno siglo XXI, mi lógica humana no puede transferir ese pensamiento tan retrógrado al que nos tienen acostumbrados.


Salka Hamma Abdalahi./Miembro de Amnat Thawra. 



A nosotras las mujeres, se nos ha criado desde bien pequeñas a ser las muñecas dulces y sumisas del seno familiar. Acostumbrándonos a no hacer demasiado ruido y si lo hacemos que agrade de puertas para afuera-no vaya a ser que manchemos el nombre de la familia-. Entended que somos personas con una capacidad e intelecto individual. Nos hemos criado pensando que no debíamos aspirar más que nuestro hermano. A no acabar nunca de cumplir +18 años.Y lo que es peor, a no desprestigiar nuestros apellidos. Siempre debemos ir en puntillas por la vida para no despertar cualquier pensamiento que fuese ajeno a lo educado.

Siempre con temores de ser censuradas o desechadas socialmente cuando poníamos los puntos sobre las íes en cuanto a nuestros problemas sociales se refiere. Porque ese tipo de casos entre nosotrxs no pasa; son cosa de Occidente. No creer que tenemos la suficiente visión y criterio de autocrítica y cuestionamiento de lo que pasa a nuestro alrededor, es cuanto menos repugnante.

Nosotras,nos hemos criado viendo como criaban de manera distinta a nuestros hermanos. Cómo para mí elegían una cosa y para él; lo que quisiera. Y entre nuestras aspiraciones existía la idea de matrimonio e hijxs. Porque claro, si nacías mujer era incomprensible que no pensaras en tenerlos.

Hemos crecido con la idea de que somos privilegiadas con los derechos que tenemos y que debíamos dar las gracias por ello. Porque bueno,realmente en otros países están mucho peor. ¿No?

Nos crían con que no somos lo suficientemente mujeres si no somos femeninas y cumplimos con cierto canon de belleza. Tatuadas al nacer en vena con no traer “desgracias” a la familia. Porque que no se nos olvide el discurso; Somos hijas de una buena familia y como tal debemos honrarla. Cosificadas y sin ningún motor inerte que pudiese expresar sentimientos. Y así es. Bajas de tono y con un discurso que no suene muy convincente para que no noten nuestra seguridad. Porque no hay jarro de agua más fría para el hombre como la seguridad de una mujer. Y con mucha seguridad las mujeres os decimos que estamos hartas. 

Hartas de vuestras prohibiciones y de vuestros reclamos. Estamos hartas de cargar con el peso de toda una sociedad. De tener que agachar la cabeza para no intimidaros. Estamos hartas de que nos cuestionéis nuestros privilegios y derechos. Hartas de ponerle apellido a nuestro honor. Porque nuestro honor es lo que queramos hacer nosotras con él. Y ahí, vuestras mentes misóginas no pueden entrar.