El 1% del Sáhara podría dar energía a todo el planeta.


Madrid, 09/09/2018. - (El Confidencial Saharaui). (RD/El Plural).

Un ingeniero propone crear una planta fotovoltaica de 112.000 kilómetros cuadrados en el desierto africano.


Planta fotovoltaica en el Sáhara/agencias



Que la energía renovable es el futuro ya nadie lo duda. Es más, o las renovables son el futuro o no existirá ese futuro. Una vez que eso está claro, llega el cómo hacerlo. Las infraestructuras siguen siendo complicadas y caras. Aunque los datos sean tozudos.

17,4 teravatios al año

Y uno de estos datos muestra el carácter de la apuesta. Con tan solo emplear un 1% del desierto de Sáhara para obtener energía solar, se podría generar toda electricidad que necesita el planeta cada año. Es la propuesta de Mehran Moalem, experto en energía nuclear de la universidad de Berkeley, en California, Estados Unidos Pero claro, el 1% del Sáraha parece poco, pero no lo es. Estamos hablando de crear una planta fotovoltaica de 335 kilómetros por 335 kilómetros. Un cuadrado perfecto de 112.000 kilómetros cuadrados que recibiría la insolación y la transformaría en energía.

Los cálculos de Moalem suena bien. El total de la energía usada en el mundo en 2015, de cualquier procedencia, fue el equivalente al empleo de 13.000 millones de toneladas de combustible fósil. Es decir, unos 17,3 taravatios de energía. Y con la infraestructura sahariana se podría obtener hasta 17,4 teravatios al año

El dinero, el problema

Moalem parte de la pura competencia. Y según su criterio, nada puede competir con la energía del Sol. Otra cosa sería su coste. Porque el profesor incluso ha calculado cuánto supondría desarrollar una planta de este tipo. Estima que serían necesarios 500.000 millones de dólares. Aunque pueda sonar a una cantidad exorbitada es menos de los que, por ejemplo costó el rescate a la banca norteamericana durante la administración Obama. 

Sin embargo, Moalem considera que semejante gasto sería una gran inversión. A corto plazo, se amortizaría con la propia producción de energía y a medio y largo, con la cantidad de dinero que se ahorrará al evitarse los efectos del cambio climático, como inundaciones, tormentas o sequías.

El año 2017 batió un nuevo récord en emisión de gases de efecto invernadero.

Además, se posicionó como el tercer año más caluroso desde que se tienen registros, detrás de 2016 y 2015.

El año pasado se batió un triste nuevo récord en gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera de la Tierra: la concentración media mundial de dióxido de carbono en la superficie de la Tierra en 2017 fue de 405 partes por millón (ppm), es decir, 2,2 ppm más que las registradas en 2016.
Y según el Informe Anual del Estado del Clima, que ha elaborado y acaba de publicar un equipo de más de 450 científicos, procedentes de más de 60 países y coordinados con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) del Gobierno de Estados Unidos, dicha concentración de gases fue la más alta en los registros modernos de medición atmosférica.

Desde principios de la década de 1960, la tasa de crecimiento global de CO2 casi se ha cuadruplicado, según los datos del estudio. La subida de las emisiones causa, entre otras cosas, un empeoramiento de las condiciones climatológicas, y así, aunque 2016 fue el año más caluroso de la época moderna, 2017 retuvo también condiciones mucho más cálidas que la media en la mayor parte del mundo, y se ubicó como el tercer año más caluroso, detrás de 2016 y 2015. 

En España se registró "la primavera más cálida" en el país con incrementos entre 1 y 3 grados centígrados (°C). Argentina, Uruguay y Bulgaria experimentaron temperaturas récord anuales, mientras que México batió su récord anual por cuarto año consecutivo. Por otro lado, este año fue también el segundo más seco desde 1965, superando los récords anteriores de 2011, 2014 y 2015 en 0,2 °C, lo que provocó una temporada de incendios "inusualmente larga", principalmente en el noroeste.

El informe corresponde a un ejercicio marcado por el abandono del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, del acuerdo sobre el clima de París, al grito de que el cambio climático es “un cuento chino, y eso que el suyo es el segundo país más contaminante del mundo tras China.