CULTURA | Cuando te das cuenta de que no sabes nada.


Amnat Zora agosto 01.

Madrid, 01/08/2018 - ( El Confidencial Saharaui)| CULTURA|

  • Cuando tu mente se convierte en un crucigrama de difícil solución. Debido a un proceso de una importante complejidad. Cuando en mitad del proceso, al crucigrama le añades un laberinto, entonces, todo cambia.

Por Nasra Amah Iahdih Said (@SahrawiFeminis)




Nasra Amah Yehdih Said/licenciada en derecho por la universidad de Cádiz/feminista, blogguera y responsable del blog Amnat Thawra .



Cuando dejas de creer en algo que antes tenías firmemente arraigado. Cuando indagas y escarbas más allá de lo que se te ha inculcado. Cuando coges el toro por los cuernos y te metes en ese túnel oscuro, sin camino, sin guía. Cuando en el proceso de tu camino, sólo encuentras preguntas y ninguna respuesta. Cuando en tu mente se apodera la confusión y la desesperación. Cuando comienzan a aparecer conclusiones abstractas. Cuando comienzas a ser capaz de mirar lo que no se mira. Cuando comienzas a ver un micro mundo, pero a la vez comienzas a ver el universo y todo lo que lo rodea y descubres su infinita belleza. Cuando durante ese proceso siempre te acompaña ese niño que todos tenemos dentro. Cuando comienzas a cuestionar tu propia existencia. Cuando te encuentras llegando casi a la mitad del camino y algo en tí comienza a modificarse. Cuando en esa fase ya te has cuestionado más de media vida, más de media historia contada. Cuando llegas al punto de incluso cuestionar todo lo que percibes, todo lo que sientes y todo lo que te rodea. Cuando genios de la filosofía se apoderan de tu mente. Cuando Aristóteles en su libro “La Metafísica” te dice: “Todos los hombres tienen por naturaleza el deseo de saber”. Cuando indagas en el ser humano y en lugar de odiarlo, terminas fascinada por su particularidad, por su inteligencia y por ser un “bicho raro” en la tierra. 


Cuando te das cuenta de que en el viaje del saber se encuentra el principio del ser y el conocimiento de la causa. 

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Nasra Amah Iahdih Said/Columnas
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Cuando disfrutas de un debate sobre algo tan abstracto como el de las ideas y tan mágico, protagonizado por Aristóteles en su libro “la Metafísica” replicando a Platón. Cuando te das cuenta de que todo es tan relativo -por mucho que el genio de Platón defendiera lo contrario, defendiera que todo es absoluto-. Cuando descubres un mundo tan intangible y poco veraz. Cuando en tu cabeza lo que más prima son las cosas intangibles, las abstractas, las que no tienen ni pies ni cabeza, las que la gente normal tiene la osadía de simplificar y de definir. Cuando comienzas a ser consciente de la complejidad de todo aquello que está relacionado con la teología, la sociología y el humanismo. Cuando te quedas fascinada y a la vez desencajada, al percibir cosas que nadie te había enseñado, que nadie te ha dicho si quiera que existen. Cuando la duda te hace rozar la locura. Cuando descubres el libro de Parménides de Platón y su teoría sobre las ideas. Cuando te dicen, no te dicen y dejan de decirte. Cuando un genio como Aristóteles es incapaz de explicar el movimiento de las cosas. Cuando descubres que la teoría de las Ideas, al dotar de realidad subsistente al universal, a la Idea , duplica sin motivo el mundo de las cosas visibles, estableciendo un mundo paralelo que necesitaría a su vez de explicación. Cuando Platón defiende incansablemente la teoría de las ideas mientras que Aristóteles alega que dicha teoría es imposible porque separa el mundo visible del mundo inteligible. Cuando sigues andando en ese túnel mientras te quedas embobada leyendo lo que es el hombre para Platón y cómo de la manera más sagaz posible te explica que cuerpo y alma no son lo mismo. Que el primero está antes que el segundo y que el segundo vive más que el primero. Cuando indagas en la teoría de lo material y lo inmaterial y descubres que nada tienen que ver los conceptos con la teoría. Cuando lees la conversación imaginarias que Platón entabla con Sócrates y le atribuye así teorías que no son suyas, pero lo hace para manetner su leyenda viva. Cuando Sócrates te da una lección de vida y te hace replantearte tantas cosas, dando así su vida por sus ideales y sus teorías, aún, sabiendo que podía salir de esa si retrocedía públicamente sobre sus ideas. Cuando lees atentamente a Maquiavelo mientras te explica su teoría sobre las tres clases de personas que él cree que existen en le mundo:

Decía Maquiavelo que hay tres clases de personas: las que saben, las que no saben y saben que no saben, y las que creen que saben.

Las que saben: pertenecen al reducido círculo de los sabios.Las no que saben y saben que no saben: se han puesto en el trabajoso camino del aprendizaje.Las que creen que saben:se han puesto, a su vez, en el camino de la ignorancia. Es que hay dos clases de ignorancia. Una, la ignorancia irremediable del soberbio que cree saber, pero no sabe y, por lo tanto, no aprende. Otra, la docta ignorancia de la que habló el filósofo renacentista Nicolás de Cusa cuando, al escribir el libro del mismo título,De la docta ignorancia, sostuvo que sólo el verdadero sabio puede medir la inmensidad de su ignorancia porque intuye el inconmensurable vacío que lo rodea, invitándolo a la humildad.

Cuando te adentras dentro de ésta teoría y te quedas en shok. Cuando entras en el mundo de lo abstracto, de lo que a todo el mundo le aburre y ves que es porque no se han dignado a conocerlo. Cuando ves que de una cosa que parece tan simple como es la idea, hay todo un mar de dudas sobre su definición. Cuando ves que dos genios como los mencionados antes han dedicado años de su vida para intentar definir lo que es una idea y nosotros, el resto de humanos con una inteligencia media, tenemos la osadía de definirla. Cuando te paras a preguntarte ¿qué es una idea? Te quedas en blanco. Es cuando te das cuenta de que no sabes nada.Cuando sigues caminando en el proceso del aprendizaje para intentar situarte por haber dejado de creer en eso que te han implantado. Cuando te das cuenta de que los estereotipos están hechos para vagos. Cuando te das cuenta de que apenas has llegado a la mitad del túnel y tus dudas han aumentado, de que todo comienza cuando dudas de tu propia existencia. Cuando ves que la duda es el principio de toda existencia de un ser humano. Cuando te das cuenta de que la duda es la que ha hecho que el ser humano avance como lo ha hecho. Cuando te das cuenta de que la duda es en sí, la respuesta. Cuando te das cuenta de que la duda es la que ha hecho que el ser humano fuera capaz de conocer el fuego, de experimentar su existencia mediante dos piedra. Cuando la duda se convierte en tu principio y fin. Cuando gracias a la filosofía tu grado de empatía y tolerancia aumenta. Cuando gracias a la punta del iceberg que has descubierto sobre la filosofía te conviertes en una persona diferente. Cuando ves que has llegado a la mitad del proceso -del túnel- y te das cuenta de que no sabes ni sabías nada, de que te queda tanto por saber, tanto por descubrir. Cuando descubres que durante todo ese proceso has sufrido pequeñas crisis existenciales y te das cuenta de que no te conoces ni a ti misma. Cuando te das cuenta de que algo en ti ha cambiado. Cuando de repente te das cuenta de que eres capaz de ponerte las lentes de cada una de las personas que viven en la tierra. Cuando te das cuenta de que la filosofía ha sido útil para tu vida, tu empatía, tu grado de comprensión. Cuando te das cuenta de que hay tanto que aprender. Cuando te das cuenta de que la solución de los problemas se encuentran en la filosofía. Cuando de repente te das cuenta de quetodo es absurdo si lo miras con tus lentes filosóficas.

Cuando te das cuenta de que eres la segunda persona que Maquiavelo describe y comienzas a ser consciente de todo el camino que te queda para llegar a rozar esa primera persona descrita y todo lo que te queda por avnazar, encontrándote a penas en mitad del camino.