OPINIÓN | Retos de la Juventud Saharaui.


Madrid, 29/07/2018 - (El Confidencial Saharaui). 

Las diferentes etapas que han caracterizado a la revolución contemporánea de nuestro pueblo demuestran el papel trascendental de los jóvenes.


Abderrahman Mohamed Sidi. (Medicina general 5to año. Grado superior en salud ambiental. 



Decimos contemporánea porque el territorio de Saguia el Hamra y Río de Oro, ha sido siempre un baluarte de dignidad y el nacimiento de muchas revoluciones populares que doblegaron y frustraron todos los intentos de colonización perpetrados por los europeos desde el siglo XV. Es más, el rechazo al colonialismo llevó a los saharauis a combatirlo no sólo en el Sáhara, sino, también en los países vecinos, Argelia, Marruecos y Mauritania que son un pequeño ejemplo de la conciencia popular que caracterizó siempre al heroico pueblo saharaui.

La revolución saharaui, tuvo como origen la necesidad elemental que eran las aspiraciones de los saharauis de vivir libres y soberanos en su territorio. Así como respuesta a dichas aspiraciones surgió la Organización Avanzada para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro liderada e impulsada por Basiri, que tuvo su auge a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta.

Los sucesos de Zemla, 17 de junio de 1970 marcaron un antes y un después en la lucha del pueblo saharaui, pues como consecuencia directa de las matanzas de Zemla, la desaparición del padre del nacionalismo saharaui, Basiri. Las detenciones arbitrarias y las persecuciones que sufrieron los militantes Harakat Tahrir y de la respuesta sangrienta de las fuerzas de ocupación españolas contra las manifestaciones pacifica, se elevó el nivel de concienciación y se consolidó la convicción de que la única forma de lograr la independencia y la soberanía nacional es la creación de un movimiento de liberación nacional político y militar que haga realidad los anhelos del pueblo árabe del Sahara Occidental. Por lo que se crea Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (POLISARIO) el 10 de mayo de 1973 y 10 días después el desencadenamiento de la lucha armada.

Tanto el movimiento de Liberación Nacional como el frente POLISARIO emanaron de una conciencia juvenil libertadora que se nutrió de la convicción de un pueblo que jamás aceptó arrodillarse, dispuesto a cualquier sacrificio que preserva su libertad. Pocos jóvenes la mayoría de los cuales con una mínima preparación académica, mal armados y sin recursos, sin embargo, tenían una voluntad inquebrantable y un altruismo extraordinario. Nos dieron todo lo que hoy podemos gozar, todo lo que nos glorifica, empezando por la organización de un pueblo en el exilio, las campañas de alfabetización, la intensificación de la guerra de liberación nacional y la construcción y consolidación del Estado Saharaui venciendo un sinfín de obstáculos.

Han hecho todo lo que nos glorifica, todo lo que situó nuestra causa en la cima y la otorgó un sentido moral irreprochable.

Cuatro décadas después del inicio de nuestra Revolución contemporánea, nos preguntamos si, como jóvenes, estamos a la altura de nuestra responsabilidades, si aún llevamos los ideales y principios que encarnaron nuestra lucha, consagrados con altos precios y yo me pregunto, ¿acaso la sangre de nuestro héroe nacional El-Uali Mustafa y de los miles de mártires que regaron nuestra tierra esparciendo esperanza y sembrando dignidad ya no significa nada?, ¿porqué ellos lo dejaron todo para que nosotros lo tengamos, incluso dando su propia vida para que nosotros vivamos.?

Vivamos con dignidad, preservando sus ideales, sus logros, sus eternas vidas que siguen a pesar de todo la mejor fórmula que nos une y el mejor camino hacia la patria. No estamos a la altura, porque no supimos avanzar, porque escogimos otros caminos que no son el de la libertad, porque olvidamos los principios de la Unidad Nacional.

Nos refugiamos en excusas como la necesidad, la falta de oportunidades, la corrupción olvidando que somos partícipes en todo ello, primero obviándolo y segundo no intentar cambiarlo, porque los deseos nunca cambian las realidades sin estar acompañado de un compromiso real y una presencia en todas las esferas.

Estamos obligados a asumir nuestras responsabilidades, en las universidades y centros de estudios, en las instituciones y en el ejército, necesitamos consolidar el movimiento estudiantil, otorgarle el papel que le corresponde, guiarnos por los mártires y devolver la eficacia a nuestro movimiento, estar a la altura de los retos del presente porque antes de ser el futuro somos el presente y antes que de eso, fuimos el pasado, lo que fueron ellos.

La unión es la llave del éxito, siempre lo fue, es la raíz de nuestra lucha y la esencia de nuestra causa, unámonos todos, intensifiquemos la lucha, modernicemos las estrategias y creamos nuevas herramientas de lucha sin perder nuestra esencia, ni nuestros principios, el tiempo pero los ideales no, tengamos como única obsesión la unión porque en ella esta nuestra victoria.

Luchemos contra los usurpadores de nuestros sueños, contra los traidores y contra los títeres de nuestra condena, contra el tribalismo, la burocracia contra todos los males, seamos ejemplares, devolvamos la esperanza a las generaciones venideras porque somos el puente, el camino hacia la libertad, si fracasamos será la señal directa de que estamos derrotados.

Conozcamos nuestra historia y aprendamos de ella para valorar lo que tenemos, nuestras aspiraciones son sin duda mayores, peleemos pues, por cumplirlas.