OPINIÓN | Desmontando difamaciones que muchos aún creen.


Madrid, 26/07/2018 - ( El Confidencial Saharaui). 

OPINIÓN | Amel Bachir Mustafa Sayed. 


Amel, joven saharaui, activista y blogguera/era de los niños de acogida


Viendo las continuas difamaciones por parte de la prensa española y extranjera hacia la causa saharaui, me veo obligada a salir en defensa de mi Nación. Unas difamaciones gratuitas que están manchando la causa saharaui. Se trata del caso de las "chicas retenidas', jóvenes que fueron a visitar sus familias en los campamentos saharauis y se denunció por parte de su familia de acogida, prensa e incluso plataformas pro marroquíes que estaban secuestras y/o retenida por sus familias biológicas. Así que debido a este desprestigio absoluto y calumnias falsas, voy a intentar esclarecer el caso en general y, esperemos, tras esto, se acaben las faltas al honor del pueblo saharaui y en especial, a su legítima causa.

Tras esas difamaciones, una brecha muy importante ha sido creada entre la sociedad saharaui y la española. Una brecha de la que me siento en la necesidad de acercar las partes y desde este humilde artículo voy a intentarlo.

Hablo de los supuestos «Secuestros» o "Retenciones" por partes de familias saharauis a sus propias hijas. Primero debemos entrar en contexto; eres una refugiada, vives en la parte más inhóspita del planeta en un desierto argelino, tú y tus hijos vivís a base de una dieta de legumbres y harina gracias a la ayuda internacional, dieta pobre y a todas luces escasa, cada dia tienes que andar kilómetros para recoger tu ración y tus correspondientes 5 litros de agua.

Tu situacion extremadamente dificil roza los limites de la desesperación cuando uno ves a tus hijos desnutridos, enfermos, sin esperanza de futuro, rodeados de torturas, muertes y un futuro incierto. Te dan la oportunidad de que tu hija/hijo vaya a España en el marco del programa Vacaciones en Paz para dos meses, julio y agosto.
Ahora tienes que elegir, sacrificarte que esté lejos de ti o condenarlo a esa vida de escaseamiento que tu llevas. Y no lo dudas harías lo que fuera por el/ella aunque te pases todas las noches llorando, aunque cada niño que ves te recuerda a él y te rompa el alma, sabes que es lo mejor para el y tienes que hacerlo.

Ese niño se va sin saber la profundidad de tu sacrificio, no tiene la madurez ni la conciencia necesarios, solo piensa que se va a pasar el verano como el resto y volverá. Y aquí empieza otra historia, llega la familia de acogida, quieren a ese niño desde el primer día como a un hijo. Lo tratan y crían como tal, en muchos casos no conocen el sacrificio de la madre ni la situación de precariedad de su pueblo. Lo importante es llevar ese niño y lo único que saben, "viene del desierto".

Y puesto que no lo saben no sabrán transmitirle al niño la condena de su país. Ese niño crecerá como uno más de la familia española, al cabo de unos años volverá a los campamentos en el que se sentirá como un completo extraño. Para su madre biológica será el día más feliz de su vida, no entenderá que su hijo ya no se siente como tal o que se sienta completamente desconectado de su sociedad, costumbres y de su su cultura.

La madre biológica al darse cuenta de ello, pero ya es tarde, intentará todo lo posible para que su hijo se quede, hasta que reconecte con su cultura y vea la situación de su pueblo. Para la madre así se dará cuenta del sacrificio que yo tuve que hacer todos esos años atrás, sólo asi se dará cuenta de que todo lo hizo por su bien.

Y aqui empezó la brecha que se hizo cada vez más grande gracias a algunos oportunistas pro-marroquies que le hechan más leña al fuego como les pagan para hacerlo.

Y aqui también estoy yo, como muchos otros de esos ‘niños’ que fueron criados por familias españolas a las que adoramos y sólo entendimos el sacrificio de nuestras madres biológicas cuando volvimos a los campamentos. Estoy aquí para crear un puente, un puente de entendimiento entre dos culturas totalmente diferentes unidas por la historia de estos ‘niños’.

Dejemos de buscar culpables y víctimas puesto que todos hemos sido víctima y verdugos en algún momento de la historia. Intentemos ver el otro lado de la moneda.

Una vez clarificado este caso, veamos a dónde nos lleva la coyuntura que ha generado varios choques entre las familias de las chicas y varias asociaciones de apoyo al pueblo saharaui y a escala mayor, las relaciones entre el Polisario y España sufren tensiones no por el caso de las chicas sino por pretender desvincularse de responsabilidad histórica.