OPINIÓN | Los 100 latigazos a la verdad.


Madrid, 27/12/2017 - ElConfidencialSaharaui.com |
OPINIÓN.

Autor: Anónimo.
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(Foto: mujeres saharauis en el campamento de refugiados de Dajla).



Verán, estos días pasados, por el mundillo azul de Facegbook, se ha dispersado una “noticia” que ha conmovido a todo lector: “Una joven saharaui, en los campamentos de refugiados saharauis, está condenada a 100 latigazos por mantener relaciones sexuales fuera de matrimonio”. Claro, lees la noticia y te preguntas: ¿Esto es posible en un Estado como la RASD, República Árabe Saharaui Democrática?, no cabe duda que esta pregunta solo puede emanar de quiénes conocen bien la realidad civil saharaui y a su Gobierno y sus leyes.

Y ante semejante duda, y en vez de lanzarse y empezar a contribuir en la difusión de una noticia, cuya única fuente es una publicación de Facebook de una vecina de la víctima, que actualmente reside en España, lo más lógico y moralmente correcto es indagar y buscar fuentes más fiables y de más credibilidad.

En mi caso, he contactado con conocidos en Auserd, campamento donde ocurrieron los hechos, además de contactar con periodistas y agentes de seguridad que llevan el caso. Y, una vez más, me he dado cuenta de que hay individuos que dicen luchar por un Sáhara Libre, y queriendo o sin querer, están solamente haciendo daño a la noble causa del pueblo saharaui.

Pues están pendientes, única y exclusivamente, de las noticias que reflejan lo negativo y nefasto de componentes de dicha sociedad para, así, poder hacer un malvado uso de ellas, criticando exageradamente a todo un pueblo, sin tener en cuenta la falacia de la generalización. Esa sociedad saharaui que, a pesar de lo que sufrió y sigue sufriendo, no ha parado, ningún día, de intentar evolucionar en todos los ámbitos; de tribus nómadas, no hace más de 40 años, donde la ley del más fuerte era la única que existía, a un pueblo unido bajo una Constitución, un Estado, unas leyes y un movimiento de liberación del yugo de la salvaje ocupación. Pero estos ciegos de alma y de corazón solo ven lo que les interesa y conviene.

La noticia en cuestión, si la comparamos con lo sucedido verdaderamente, está totalmente basada en el sensacionalismo, donde se le da más importancia a hechos absolutamente secundarios. Y he aquí la noticia según las fuentes primarias con las que he contactado; las anteriormente mencionadas:

Resulta que, hace unas semanas, un chico, de entre 16-18 años, difundió una grabación de video con su supuesta pareja, en una casa en el campamento de Auserd, donde se veían abrazándose y compartiendo momentos de intimidad; el vídeo se acompaña de fotos reflejando lo mismo. Este hecho, no tuvo gran importancia, a pesar de que los familiares de la chica reflejaron su enfado y denunciaron los hechos.

Días más tarde, otro chico, con la misma vileza y bajeza, empezó a divulgar, por una cuenta de Instagram, unos vídeos donde mantenía relaciones sexuales con otra chica. En el vídeo se ve que la relación sexual es mutuamente aceptada, por lo que queda totalmente descartado que fuera un caso de violación sexual, aunque sí de violación de intimidad y honor, ya que la chica no sabía que se le grababa. Los vídeos empezaron a rular por todos los grupos de whatsapp, hasta llegar a la familia de la chica.

Hasta aquí todo normal; un acto mezquino y malvado cuya responsabilidad recae únicamente sobre el autor de los vídeos. Y, aunque algunos quieren dejar entender lo contrario, todos sabemos que, esto no solo ocurre en la sociedad saharaui, ojalá; también, por desgracia, en el resto de sociedades.

Bueno, pues la noticia alcanzó grandes dimensiones en la sociedad, el honor de una chica es claramente manchado por un delincuente que anda suelto.

Como en cualquier otro país, las autoridades saharauis, a través de una orden judicial, ya que los padres de la chica denunciaron los hechos, detuvieron al autor y se llevaron a la víctima para su colaboración en la investigación del caso, para ser posteriormente devuelta a su casa.

Y, afortunadamente, han tenido éxito, pues han desmantelado toda una red de chicos menores que se dedicaban a grabar a chicas, también menores, mientras mantenían con ellas relaciones sexuales, con el fin de presumir de ello ante los amigos, pero, principalmente, para intimidar y chantajear a las víctimas y así conseguir todo lo que quieren de ellas; las amenazaban con difundir las grabaciones.

Esta ha sido básicamente la noticia, ¿pero qué ha pasado?, que ha quedado totalmente manipulada y tergiversada debido a la supuesta salvaje y cruel idea de los 100 latigazos como castigo que “solamente, según los facebookeros, afectará a la chica”.

Bueno, lo único cierto es que el padre de la víctima, un hombre según cuentan, “radicalmente religioso”, manifestó, ante el resto de su familia, su deseo de aplicar la Chariaá (ley islámica), donde se castigan a quienes mantienen relaciones sexuales fuera de matrimonio con 100 latigazos, tanto la mujer como el hombre. Entonces, deducimos, que, claramente, gracias a un padre que tuvo la intención de actuar fuera de la ley, el sensacionalismo protagonizó la noticia en la redes sociales y se percibió como absolutamente veraz el castigo de los 100 latigazos a una chica menor de edad.

Para que me entiendan, imaginen que en España, una chica menor, de padre católico radical, comete lo que para él es un pecado que debe ser castigado a través de la ley de Dios, y, ante la familia, comenta que la chica merece ser lapidada. Entonces, lees: “una chica va a ser lapidada por su padre en España, en pleno siglo XXI”, ¿qué surrealista verdad?.

Tanto el padre como la víctima saben que no son la ley y que existen organismos de justicia que serán los que determinarán sobre el caso, y así fue en los campamentos de refugiados saharauis, que aunque sean refugiados, la justicia existe y está por encima de todo y de todos. Y reto a cualquiera que me demuestre un solo caso en el que las autoridades saharauis, o el Frente Polisario, si lo preferís, han permitido que se lleven a cabo tales castigos; nunca se ha permitido y tened la seguridad de que nunca se va a hacer; os podéis informar de los casos de quienes actuaron fuera de la ley.

La noticia que realmente se ha dispersado entre la opinión pública, es: “Una joven saharaui es sentenciada a 100 latigazos por cometer actos sexuales con otro chico que la grabó en un vídeo, quedándose este libre de culpa, por lo que la sociedad saharaui ha involucionado siglos atrás y el Frente Polisario, como autoridad, es incapaz de controlar a sus ciudadanos”. Descomunal y desmesurada tergiversación y manipulación de los hechos y de la verdad.

Los autores de tales difamaciones no les importa el daño que hacen a todo un pueblo y a la víctima atacando su honor y violando su derecho de mantener el caso en secreto ya que era su petición y la de su familia.

Según estos y estas amantes de los “likes”, que se auto proclamaron la fuente más veraz y al mismo tiempo la ley, la chica es, también, víctima de su sociedad, de su familia y su Gobierno, cuando realmente es víctima de un acto vilmente mafioso, el cual, las autoridades saharauis frenaron para que no sume más perjudicadas.

Con estas falsedades, claramente, queda en evidencia que el fin principal de estos individuos no es la salvación de la víctima, ni la de su familia, ni el hacer avanzar a la causa de los saharauis, sino, sin duda alguna, es el explotar cualquier noticia que pueda ser exprimida para su falaz uso en otras cuestiones que, algunos que quieren tomar la supuesta justicia con sus propias manos, las declararon causas personales.

No cabe duda de que la sociedad saharaui le queda mucho camino que recorrer, mucho que cambiar y, sobre todo, un gran objetivo que alcanzar. Pero que nadie se equivoque y empiece a declarar luchas fracasadas cuyo único fin es separar, debilitar y minusvalorar al pueblo saharaui y su lucha.

Y no, la sociedad saharaui no ha retrocedido, sois vosotros que no veis más allá de vuestros deseos para justificar actos que esta sociedad, hasta ahora, no conoce. Pero, aunque queráis dar a entender lo contrario, nadie deja de ser saharaui o es menos saharaui por ser diferente, la Constitución de la RASD lo recoge y el pueblo está obligado a respetarlo, pero trabajemos para ello, juntos, porque la lucha es de todos, y cada uno está moralmente obligado a mejorar a la sociedad, pero siempre desde la unión, desde el respeto, desde el reconocimiento, desde la realidad existente, desde la empatía, desde el pueblo y sus instituciones, y no desde la manipulación y falsificación de cualquier nueva, para intentar dar más credibilidad a las supuestas causas declaradas en contra de todo un pueblo.