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Maestros entre dunas.

Madrid,  01/09/2017 - ElConfidencialSaharaui.com | Educación en el Sáhara Occidental.

Redacción: Benda Lehbib Lebsir.


Ya llega, ya está aquí, casi puedo sentirlo. Si en un futuro me preguntan, diré haberlo dicho y con orgullo, me han dado clases en los Campamentos de Refugiados Saharauis, maestros que no eran maestros. Y afirmaré haberlo dicho mil veces porque ya saben que soy muy aficionada a contar cómo era aquel lugar y cómo fueron aquellos años ¡ay esos años!.


Ha pasado tanto tiempo y tantas cosas que no sabría por dónde empezar. Te sorprenderías al conocer algunas, otras te entristecerían y con las de más allá reirías a carcajadas, seguro. Como me hubiera gustado tener cuadernos, una pizarra digital, ir al gimnasio o por lo mismo salir al patio y que sea una especie de parque en mi mismo colegio. Algo hubiera cambiado, seguro.


En ocasiones se me hace imposible escribir sobre esa época, y tengo que hacer una especie de ejercicio emocional para contener las lágrimas. Pero rápidamente, mi cara dibuja una tímida sonrisa de satisfacción, me doy cuenta de todas las cosas que han cambiado desde entonces. De cómo habíamos cambiado en estos años. Todo igual, pero a la vez diferente, ya sabes. Todo cambia.


Bueno, a lo que iba,  tengo unas ganas terribles de volver a ese paraíso que tanta vida dio en el lugar más inhóspito del planeta, y perder la noción del tiempo y del espacio, tengo ganas de la noche de las mil estrellas – toda una tradición, os comento –, tengo ganas de ratos jugando, y esas mañanas que bien temprano los rallos de sol cada vez se adelantan más. Tengo ganas de contaros lo que está por venir. Tengo ganas de pies descalzos, melhfas de colores. De bailes, de reencuentros, de infinitos saludos. Tengo ganas de paseos al atardecer y cus-cus para comer.


También, tengo ganas de risas infinitas y juegos improvisados. De hablar, de explicar. Tengo ganas de lo mejor. De sonrisas cómplices y gestos que delatan. Tengo ganas de llegar con el reloj puesto y aprender a vivir sin él por unos días. Tengo ganas de desconexión, de perder la clave del wifi de manera intencionada, de no saber si es lunes o sábado porque lo que realmente importa es si hoy comemos en casa o nos quedamos donde la vecina. Tengo ganas de disfrutar ese silencio, mientras todos duermen, con calma y siempre pensando lo mismo, ¡que injusto es el mundo, pero sobre todo, que injusto con ellos!


Tengo ganas de hacer algo por ellos (y por mucho que haga, sé que nunca es suficiente), de disfrutar de ese noble arte que sólo los saharauis saben transmitir, de dejarme llevar y contemplar el atardecer mientras me resisto a entrar en la jaima. No hay duda de que es el mejor momento del día, por eso no entiendo a la gente que se va justo en ese instante, creo que se pierden lo bueno de verdad. Tengo ganas de disfrutar como siempre y vivir como nunca. Tengo ganas de celebrar lo que sea, sin motivo o con todos de golpe. Porque cualquier momento es bueno para compartir con ellos.


Tengo ganas de seguir sumando proyectos, ilusiones y, si es posible, multiplicando. De seguir planeando. De seguir siendo. En definitiva, de seguir soñando. Porque a fin de cuentas es lo que le da el punto interesante a todo esto. Por todos estos motivos – y algunos más –doy por iniciado al proyecto MAESTROS ENTRE DUNAS, sí a eso, que con tanto recelo por otra parte he mirado en tantas ocasiones. Ganas mil, y motivación a tropecientos, pero sobre todo ilusión.


Jóvenes, comprometidos, y con tanto por dar, desde aquí GRACIAS, y por supuesto; me quito el sombrero, seréis buenos maestros de eso -no tengo duda-, pero personas como vosotros ojalá más, porque mejor, lo dudo.


Pd: Os hablaba del proyecto de las ganas que tienen, pero no de quienes son; son jóvenes universitarios “Entre dunas” que van a ir a los Campamentos de Refugiados Saharauis a llevar material a las diferentes escuelas, pero sobre todo; trabajar, enseñar y motivar. De nuevo, como Saharaui, GRACIAS, sois grandes!!!


Fotografía: Denis Morín.