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Humanitarismo a bombazos | Principales países y empresas que “ayudan”, con armas, la ocupación ilegal del Sáhara Occidental.


Bilbao, 30/09/2017 - ElConfidencialSaharaui.com | Estudio sobre la carrera armamentística de Marruecos.

Por: Gaici Nah/Activista saharaui.


El muro marroquí, construido por el ejército de Marruecos en el Sáhara occidental, es considerado un auténtico puzle que constata y corrobora las grandes contradicciones en la política internacional. Dicho así, no nos consta otra obra similar, donde haya un cúmulo de contradicciones, no sólo políticas, sino de otra índole, incluyendo ideológicas, e incluso religiosas.

El rearme y refuerzo del ejército de ocupación marroquí, por parte de muchos gobiernos de occidente y de oriente, en condiciones en las que la máxima instancia internacional, exige salvaguardar y alentar los esfuerzos de paz, es un hecho muy delicado que, más allá de sus repercusiones militares y diplomáticas, es también una ofensa e injuria que corre, no solamente en contra de la responsabilidad ética y moral de los gobiernos, sino contra la voluntad de sus ciudadanos.

Por eso, muchos expertos aseguran que cuando se vende armamento a un país inestable, con una inmensa presión migratoria, con un conflicto armado sin resolver, donde los Derechos Humanos no se respetan y con una tímida transición a la democracia de la que cada vez hay más desencantados, no podemos decir que los países que le venden armas le estén ayudando demasiado.

Fortalecer la capacidad ofensiva de Marruecos en momentos en que éste, viola sistemáticamente los derechos humanos en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental y rompe con la legalidad internacional, es una decisión grave que no encaja en una política de neutralidad, ni se corresponde con los principios de ética y de respeto a la legalidad.

Marruecos está fortaleciendo sus Fuerzas Armadas en plena ofensiva sobre el Sáhara Occidental, la antigua colonia española. Un rearme que, en parte, se está realizando con material de defensa exportado desde muchos países del mundo.

España, junto con muchos países, con su ayuda y venta de armas a Marruecos, no sólo altera los esfuerzos de paz desarrollados por la Comunidad Internacional, sino, algo más preocupante aún, contribuye a agitar un ambiente psicológico de pre-guerra crecidamente nocivo para la labor intermediaria de la ONU y perjudicial para las perspectivas de paz y de estabilidad en el Sáhara Occidental.

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), desde el año 1975 hasta el año 2016 el mayor grueso de la compra de armas por parte de Marruecos había sido, desde el punto de vista cuantitativo en este orden: Aeronaves, defensa aérea, vehículos blindados, artillería, motores, misiles, sensores y barcos.

El principal suministrador histórico de armas a Marruecos, como publican muchos medios, es Estados Unidos de América, sin embargo, otras fuentes indican que, en la actualidad, los proveedores son por este orden: Francia, EUA, Rusia, china y España. No obstante, y según lo que informan diversos gobiernos miembros de la Unión Europea, también hay otros países que venden armas y diferente material de guerra al reino.

En los años de construcción del muro marroquí en el Sáhara Occidental, más de trece países ayudaron a Marruecos militarmente. En el año 1981, antes de finalizar la construcción del primer tramo del muro, Marruecos importó el mayor volumen de armas, nunca hecho en los dieciséis años de guerra. Adquirió armas y equipos por un valor de 770 millones de dólares.


En los años de post guerra, la cima de la compra de armas, tuvo lugar en el año 2011, donde el reino de Marruecos invirtió 1403 millones de dólares.


En ese mismo año tuvo lugar el mayor contrato contraído por Marruecos con otro país, con Francia, por un valor de 722 millones de dólares.

Sólo dos países africanos cooperaron con Marruecos en el dominio militar: Egipto de Sadat y la República sudafricana del apartheid, ambos entre 1980-1981. Ningún país de los que establecieron relaciones diplomáticas con la RASD, suministró armamento al ejército marroquí, a excepción de Libia (1985) a raíz de los infructuosos acuerdos de Oujda entre Hassan II y Gadafi.


De los países árabes, no africanos, Arabia saudita, es el único país que regaló armas al régimen marroquí.


El único país que ha estado suministrando armas a Marruecos de manera ininterrumpida desde el primer año de la invasión marroquí hasta 1988 es Francia.


El rol del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, debería ser la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales.


Paradójicamente, en contra de las decenas de resoluciones que este mismo Consejo había aprobado con unanimidad y, como se puede apreciar, casi el 50% de las principales empresas que venden armas a Marruecos son, en este orden, de cuatro países del Consejo de Seguridad: Estados Unidos de América, Francia, Rusia y China.

Podemos observar otros indicadores que muestran la intención de la política internacional: más del 61% de las principales armas en el muro marroquí (2006), son de origen del llamado Grupo de Amigos del Sáhara, que incluye, además de los cinco países del CS, a España.

Y por citar un simple ejemplo de esta contradicción, en 2016 las exportaciones de los Estados Unidos de América en materia de armas, excedieron, por 5 veces, la partida presupuestaria de las Naciones Unidas para la MINURSO, correspondiente al año 2017. 


En cuanto a las minas terrestres, del total de tipos halladas en el territorio hasta el año 2014, casi el 40% son de fabricación de dicho grupo de “amigos”.

El Reino de Marruecos forma parte de varios organismos internacionales, es un Aliado importante Extra-OTAN, miembro de la Liga Árabe, y ha establecido acuerdos de cooperación militar con varios países, como EEUU,​ Rusia,​Portugal, Túnez,​China,​Qatar, Italia, Francia, España,​ Emiratos Árabes y Turquía entre muchos otros.

Lo que más sorprende es la implicación de instituciones y personalidades en la promoción de la venta de armas. Así, por ejemplo, varias ONGs han aprovechado la visita de Juan Carlos I en noviembre de 2013 a Mohamed VI, manifestando su descontento con la intención del monarca, que “con sus visitas a Marruecos no sólo pretende mejorar las relaciones internacionales, sino que trabaja como intermediario en la venta de armas”.

«La única condición impuesta por España y aceptada por Marruecos, según las citadas fuentes y corroborada por el boletín confidencial «Al Usbue Siasia», editado en Rabat, y próximo a los servicios de inteligencia, es que los carros M-60 no serán desplegados en el norte de Marruecos», en clara referencia a Ceuta y Melilla. Pero sí pueden estar desplegados en el Sáhara Occidental o frente a las fronteras de Argelia.

En la política española, el PSOE ha defendido la venta de armas a Marruecos alegando que si el reino alauí careciese de capacidades militares sería un "desastre" para España.

Curiosamente y según las revelaciones de Chris-Coleman, Marruecos, asienta a España y Argelia como supuestos adversarios.

A mediados de la pasada década, Marruecos era el 69º importador de armas mundial, según datos del Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo. En diez años ha conseguido escalar sesenta puestos en la lista, hasta colocarse en el décimo puesto de este ranking. Marruecos compra, hoy, quince veces más armas que hace diez años, un dato relevante a tener en cuenta por tratarse de una economía deficiente de cara a sus ciudadanos que tienen que padecer miseria mientras el reino gasta el presupuesto y ayudas financieras en armamento.

Estas afirmaciones son avaladas por la propia agencia de noticias estatal ’MAP’, Marruecos se ha convertido ahora en el principal receptor de fondos europeos destinados a los países de la Política Europea de Vecindad (PEV). El Reino recibió en el año 2010, desde Bruselas, una ayuda financiera anual de más de 190 millones de euros.





Por su parte, las autoridades saharauis siguen reclamándole a Europa un mayor compromiso para conseguir que se llegue a una paz justa y duradera en el conflicto que, desde hace más de 40 años, enfrenta al gobierno de Rabat con el pueblo saharaui. Mhamed Jadad, coordinador saharaui con la MINURSO, acusó a Marruecos de usar el dinero de la UE “para construir nuevos dispositivos militares en el Sáhara Occidental y enviar nuevas tropas que vienen a añadirse a los más de 120.000 soldados marroquíes estacionados a lo largo del muro de la vergüenza, desde hace más de dos decenios”.

Con respecto a España, las decisiones que han venido tomando los distintos gobiernos, principalmente desde el primero de Felipe González, de rearmar al ejército marroquí, dejan al descubierto lo que parece ser la agenda oculta que siempre ha marcado la política de los diferentes gobiernos de la democracia española en el asunto del Sáhara Occidental. Según el diplomático saharaui Hach Ahmed, “el papel de Felipe González en esto ha sido determinante: él fue el primero que abrió la puerta a la venta de armas a Marruecos en un momento en que las leyes españolas prohibían la venta de armas a países en guerra. Encontraron veinte mil entresijos para hacer llegar armas españolas al ejército marroquí. Nuestra gente ha caído víctima de balas hechas en Río Tinto, cañones fabricados en Eibar, y expone, las piedras que más duelen son las que te lanza un amigo. España podría haber evitado clavar esa espina después de la puñalada del acuerdo tripartito de Madrid".

Más bien se puede decir que los gobiernos de España se han involucrado en una estrategia para fortalecer al régimen marroquí en su ilegal ocupación al Sáhara Occidental. Le han ofrecido más motivos en su escalada contra la legalidad internacional y la estabilidad de la región.

El ejército de Marruecos cuenta con aviones no tripulados operativos que España tardará años en tener en servicio. Dedicados a misiones de reconocimiento e inteligencia, se hallan ahora desplegados sobre todo en la frontera con Argelia y en el Sáhara.

Por otro lado, un dato a tener en cuenta es el incremento del gasto en defensa de Marruecos, ya que en la última década, de todas las regiones del mundo, donde más creció fue en el norte de África con un 116%, siendo Marruecos el país que más incrementó su gasto militar en un 143%.

Otro síntoma de militarización es el hecho de que Marruecos no haya. 


firmado aún el Tratado de Ottawa. Y no sólo eso, a pesar de un Alto el Fuego, en vigor desde 1991, las unidades militares marroquíes desplegadas en el Sáhara Occidental recibieron grandes cantidades de minas antipersona. Este hecho tiene lugar, además, mientras Naciones Unidas (MINURSO) supervisa la zona.

A esto hay que agregar, que el Frente POLISARIO y el gobierno de la RASD, declararon - voluntariamente- que el próximo mes de octubre será el deadline para la destrucción definitiva del stock de las minas antipersonas en posesión del ejército saharaui, mientras que Marruecos se aferra, en su ocupación del Sáhara, a las minas y bombas sin que llegue a prohibirlas y, mucho menos, a formar parte de su prohibición en un marco internacional.

El análisis de conjunto de todos estos indicadores nos hace llegar a la siguiente conclusión: Si bien Marruecos no es uno de los casos más preocupantes del mundo, y no está sometido a embargo, sí que recomendaríamos extremar las precauciones en las exportaciones de armas hacia este país. Las Administraciones competentes en el control del comercio de armas, tendrían que asegurarse que esas compras no van a ser destinadas para cometer violaciones de los Derechos Humanos, ni para alimentar el conflicto saharaui.

A modo de muestra podemos ver el historial de los más de 70 embargos, de los cuales, 27 decretados por las Naciones Unidas, y el resto por los Estados Unidos de América, o la Unión europea, u otros de índole multilateral, a decenas de países y organizaciones. En cambio, y en lo referente al caso de un país “Okupa” como Marruecos, y de la que ningún país le reconoce la soberanía sobre el Sáhara Occidental, nunca se ha especulado la posibilidad de decretar un embargo a la venta de armas.

Dicho esto, y ante la negativa marroquí de asumir un proceso que pueda llegar a culminar el conflicto, se ruega mayor compromiso y responsabilidad en la política de comercio de armas con Marruecos, a sabiendas que las proliferaciones de las armas no facilitan la prevención de conflictos armados ni ayuda en la construcción de la paz. Todo lo contrario, aumenta la terquedad del gobierno de Marruecos y lo incita a eternizar el statu quo que define el conflicto.

No cabe la menor duda, que la enorme cantidad de riqueza acumulada por Marruecos en la venta de recursos naturales procedentes del Sáhara Occidental, es de una manera u otra para financiar la ocupación Y si la explotación extranjera e ilegal de los recursos naturales del Sáhara Occidental por parte de decenas de empresas internacionales es ilegal y viola el derecho internacional, no será entonces ilegítimo que se blindan estas empresas civiles por otras militares ofreciéndole protección, seguridad y cobijo, que reparten entre si el botín. ¿No son cómplices?

¿Por qué entonces, los países amigos, ONGs y demás instituciones no instan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como a la Unión Europea a decretar un embargo de armas a Marruecos y reclamar responsabilidades a nuestros gobiernos?

¿Por qué la MINURSO como misión especial de las Naciones Unidas no supervisa la cuestión o simplemente observa, calla y mira para otro lado?

¿Por qué permitir tantas injusticias a sabiendas incluso que se violan los Derechos Humanos?