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El peor temporal de la década golpea a los campamentos de refugiados saharauis.

Smara - 21/08/2016 - El Confidencial Saharaui.

Crónica de ECS, campamentos de Bojador.

Las condiciones de vida de miles de refugiados saharauis empeoran a medida que se prolonga el conflicto, agravándose drásticamente su situación en los meses de verano con la caída de fuertes lluvias y tormentas de arena con una ola de calor.

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La miseria que padecen miles de refugiados saharauis estos días en condiciones de vida que se han vuelto aún más precarias con la llegada de fuertes tormentas de arena cálida, que paralizan estas regiones por las altas temperaturas, los fuertes vientos e inclementes tormentas de arena. La tormenta, calificada por muchos como "la peor en los campamentos de refugiados saharauis de la última década".

La mayoría de los refugiados saharauis viven en jaimas y sin ningún tipo de fuente de aire ni de electricidad por el temporal. Mailimnin, una refugiada de los campamentos de Smara, cuenta que "la gente es presa del pánico" ya que si sigue la tormenta, las viviendas improvisadas "no podrán soportar el peso de la arena ni la fuerza con la que sopla el viento.




El pueblo saharaui encontró su refugio en el área de la Hamada argelina de Tindouf, una de las regiones más inhóspitas del planeta, al suroeste de Argelia, en la frontera de Mauritania, Sáhara Occidental y Marruecos.

Más de 190.000 personas viven en los 5 campamentos o wilayas, llamados Smara, Ausserd, Dajla y El Aaiún. Entre ellos existen entre unos 20 ó 50 kilómetros de distancia, menos Dajla que dista a unos 120 kilómetros. Cada wilaya se divide en pequeños grupos de población llamados dairas. A su vez cada daira se divide en 4 barrios. Las dairas y las wilayas reciben el nombre de los municipios de los territorios ocupados del Sáhara Occidental.





Los saharauis han organizado un estado en el exilio. La mayoría de la población vive en tiendas de campañas o jaimas o en construcciones de adobe numeradas, sin servicios de agua potable y con total falta de medios de subsistencia.


Han designado a un responsable en cada barrio y grupo de tiendas, para que respondan a las necesidades más básicas y permitan organizar la vida en la comunidad y aún así llevan 40 años esperando una solución que prevé su derecho a la autodeterminación.