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Marruecos rompe el alto el fuego y muestra su cara más intransigente en el Sáhara occidental.



MADRID. Por @AthmanABY.



Tras negar la visita del Secretario General de Naciones Unidas a El Aaiún ocupado y el asesinato de un ciudadano saharaui por disparos del ejército marroquí, más allá del muro de la vergüenza que divide el territorio.

El Estado marroquí vuelve a saltarse el proceso de paz con la firma del alto el fuego acordado en el año 1991 asesinando a un ciudadano saharaui en las inmediaciones del muro de la vergüenza que divide el Sáhara Occidental en dos partes, y lo hace justo coincidiendo con las celebraciones del 40 aniversario de la proclamación de la República Saharaui, y la gira de Ban Ki-moon a la zona, en la que no podrá  visitar la capital ocupada del Sáhara occidental por la negativa de las autoridades marroquíes pero sí visitará a Bir Lehlou, territorio liberado controlado por el Frente Polisario en el que justamente hace 40 años, un 27 de febrero de 1976 se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática.

Interpretando las declaraciones del portavoz del Secretario General de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric al decir que: “El secretario general tiene derecho a visitar cualquier misión de mantenimiento de paz, pero están las autoridades de facto en este dominio que deben dar el permiso de aterrizaje a su avión" Se puede entender que Marruecos igual que negó la visita a los territorios ocupados del Sáhara Occidental al enviado especial Christopher Ross, ahora, sobrepasando su arrogancia habitual rechaza que el Secretario General Ban Ki-moon complete su gira visitando la capital saharaui, El Aaiún.

Y una vez más Marruecos muestra su clara intención de seguir boicoteando cualquier solución en vías de Naciones Unidas e incluso comete un acto bélico del que pocos medios hablaron como tal. Un acto bélico por el que debe velar la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso), una misión que se caracteriza por la peculiaridad de ser exenta de competencias para la supervisión de los derechos humanos, violados de manera continua en los territorios ocupados, una situación denunciada por diversas organizaciones internacionales que reflejan los presos políticos como el caso del grupo de presos del Campamento de la Dignidad (Gdeim Izik), de los cuales trece se encuentran actualmente en huelga de hambre indefinida iniciada el 1 de marzo siendo la causa que más pesa sobre ellos el ser considerado por el régimen marroquí “los ideólogos” de la protesta detonante de la Primavera árabe como una reivindicación de derechos sociales para la población saharaui que vive bajo la ocupación marroquí.

La actual situación pone en evidencia la inoperancia de las Naciones Unidas en la región y pone al Frente Polisario en una difícil situación para acallar voces internas y a su vez dar una respuesta política a la altura de las circunstancias, en un momento de gran expectación ante la visita del Secretario General de Naciones Unidas y a la espera de que la Minurso saque a la luz su informe respecto a los hechos recientes ya que ha sido el organismo que se ha encargado de realizar la autopsia y el levantamiento del cadáver del ciudadano saharaui asesinado a balazos por soldados marroquíes.

Asesinato que constituye, más allá de una actitud negativa hacia una solución pacífica, acorde a la legalidad internacional y en vías de las Naciones Unidas, constituye una violación flagrante del proceso de paz.