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Suecia estudia cómo repatriar a 800 menores marroquíes no acompañados

09-02-2016. EL CONFIDENCIAL SAHARAUI.

Madrid. Efe.



Los gobiernos de Suecia y Marruecos estudian cómo 
repatriar a 800 menores marroquíes no acompañados que residen ilegalmente en el país europeo y que se han convertido en un problema bilateral, explicaron hoy a Efe fuentes suecas conocedoras del caso.

Suecia es el país europeo con el problema más grave de menores marroquíes, en su mayor parte "niños de la calle" porque no tienen derecho a asilo ni pueden legalmente buscar un trabajo remunerado.

  • Mientras que el Gobierno marroquí se muestra opaco sobre el asunto, fuentes del Ministerio del Interior sueco, contactadas por Efe por correo electrónico, destacaron la urgencia de resolver el caso, entre otras razones porque "el delito se ha convertido un una importante fuente de ingresos" para estos menores.


De hecho, el caso de los menores marroquíes en Suecia (unos 200 en Estocolmo, otros tantos en Gotemburgo y 400 más en el resto del país) ha saltado a la luz después de registrarse una serie de robos e incidentes violentos en las inmediaciones de estaciones de tren en esas dos ciudades.

Las autoridades suecas suponen que la mayoría de estos menores cruzaron la frontera desde territorio danés en 2014 y 2015, antes de que Suecia instalase controles fronterizos a principios de enero.

Se desconoce cómo se produjo el "efecto llamada", pero las fuentes aclararon que los menores marroquíes no tienen derecho al asilo como sí lo tienen los menores procedentes de Afganistán, presentes en Suecia en un número aún mayor.

Al no tener derecho a asilo ni a trabajar, les es imposible encontrar un lugar legal donde residir, por lo que buena parte de ellos viven en las calles, practicando el hurto, aunque en las últimas semanas se han registrado "delitos más graves que han dado al problema mayor repercusión".

Pese a que Marruecos ha mostrado "falta de interés durante cierto tiempo", según las mismas fuentes, las cosas comenzaron a cambiar tras el 19 de enero, cuando el presidente de la Cámara de Representantes de Marruecos, Rachid Talbi Alami, visitó Estocolmo y se reunió con el ministro del Interior, Anders Ygeman.

En esa reunión se decidió la creación de un comité conjunto para identificar a los menores y buscar una solución para su repatriación; entre las propuestas suecas, está la creación de un centro de acogida y formación para los expulsados, pero dentro del territorio marroquí, según adelantó el ministro Ygeman.

Curiosamente, la visita de Talbi Alami tenía otro objetivo desde el lado marroquí: asegurarse de que Suecia no iba a reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), la entidad fundada por el Frente Polisario.

Ese proyecto sueco de reconocimiento de la RASD, definitivamente aparcado, estuvo en el origen de otro polémico escollo entre Suecia y Marruecos, como fue la prohibición de apertura del primer establecimiento de la multinacional sueca Ikea el pasado 29 de septiembre, que sigue cerrado desde entonces