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El ejército sirio detiene al menos a 300 terroristas marroquíes que pertenecían al Estado Islámico.

Damasco. - 14/01/2015 - El Confidencial Saharaui.

Este es el destino que espera a cientos de marroquíes que lucharon bajo la bandera de Daesh entre Siria e Irak.

Los terroristas marroquíes detenidos por el Ejército sirio y condenados a muerte por pertenecer a Daesh, por homicidio, por terrorismo internacional y por atentar contra el país. Están al borde del pelotón de fusilamiento. Reveló el diario digital 'Al Massae' este jueves, 14 de enero en un artículo titulado: "Bashar al-Assad niega a su extradición y decide ejecutarlos en Siria."

Las autoridades sirias han decidido no extraditar a ningún yihadista entre los 300 combatientes extranjeros arrestados y detenidos que se encuentran repartidos en prisiones de Damasco y que fueron condenados a muerte por un tribunal de Damasco. Fueron arrestados entre los años 2013 y 2015, según información de una televisión nacional siria.

Muchos marroquíes actualmente siguen combatiendo en las filas de Daesh, Frente Al-Nosra y Yeish Al-Islam. Temen regresar a Marruecos por miedo a ser detenidos y juzgados bajo la nueva ley contra el terrorismo. Otros, regresaron a Marruecos y fueron arrestados pero negaron haber tenido intenciones de atentar contra la seguridad interna del país y negaron cualquier afiliación a Daesh u otras organizaciones terroristas que luego, se demostró que era mentira. 

Con esta macro operación, Siria, se suma a la lista de países que últimamente han detenido a terroristas marroquíes. Cabe destacar que en el panorama actual, España detuvo en 2015 un total de 68 yihadistas, todos ellos de origen marroquí, y desde el 11-M la cuenta asciende a 634 detenidos. Recientemente, países como Estados Unidos, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Italia, Argelia, Yemen, Jordania, Irak, Turquía entre otros, detuvieron terroristas de origen marroquí o sufrieron atentados como es el caso de Francia con el 13-N.

Es evidente que el régimen marroquí debe de controlar el auge del extremismo y establecer una política de terrorismo que evite el libre flujo de terroristas.