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Una espía de los servicios secretos marroquíes está siendo juzgada en España por robo de información confidencial de la Audiencia Nacional.

Una mujer marroquí está siendo juzgada en Madrid (España) por espiar para Marruecos acusada de pasar documentos confidenciales a las autoridades marroquíes.
"La espía" trabajaba como traductora de la lengua del Rif (rifeño) para el Centro Nacional de Inteligencia español y para el Ministerio de Justicia, habría transmitido la información confidencial al servicio secreto de Marruecos relativo a las investigaciones en curso sobre las redes terroristas.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) la infiltró como una supuesta traductora en la Audiencia Nacional, con el fin de obtener información de causas judiciales que se encontraban bajo secreto de sumario. 

Según la denuncia presentada por la Policía Nacional, la agente consiguió sustraer documentación sobre redes de captación de terroristas yihadistas, procedente de varias causas judiciales que estaban instruyendo los jueces Pablo Ruz y Fernando Andreu y se las proporcionó a los servicios secretos marroquíes.



Según la denuncia presentada por la Policía Nacional, la agente consiguió sustraer documentación sobre redes de captación de terroristas yihadistas, procedente de varias causas judiciales que estaban instruyendo los jueces Pablo Ruz y Fernando Andreu y se las proporcionó a los servicios secretos marroquíes.

La Comisaría General de Información de la Policía Nacional comunicó estos hechos al juez Andreu, que abrió una investigación preliminar al conocer que una de las traductoras que trabajaban en la Audiencia era en realidad un topo de los servicios secretos españoles y trabajaba en beneficio del DGED marroquí


La intérprete está acusada de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. Dado que este delito queda fuera de las competencias de la Audiencia Nacional, los hechos están siendo investigados en la actualidad por un Juzgado de Instrucción de Madrid. Lespía marroquí podría enfrentarse a una pena de hasta cinco años de cárcel, está al servicio de un país extranjero, en este caso Marruecos que como era de esperar no dió ninguna aclaración de los hechos en defensa de su ciudadana.

El caso se remonta a Agosto de 2012, según informa el diario ''Al Maghribiya Ahdat'' cuando las autoridades españolas descubrieron que la traductora se había apoderado de documentos confidenciales de las conversaciones telefónicas de los miembros que pertenecen a una red terrorista activa en las ciudades de Ceuta y Melilla. También grababa varias conversaciones entre los miembros de la red terrorista de origen marroquí.

Vía: OKdiario.