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Chris Coleman es un personaje trágico, cómico, dantesco y siniestro.

No resulta nada extraño, teniendo en cuenta que, durante los próximos meses, no veremos cientos, si no miles de artículos sobre Chris Coleman escritos por personas de dentro, fuera y cerca del mismo, expertos de medios de comunicación, activistas saharauis y políticos de izquierdas y de derechas, comentaristas sociales y políticos y el señor Ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Salaheddine Mezouar. Así funciona el mundo. 


Lo que ninguno de esos lideres del Makhzen admitirá es que la iniciativa original de Chris Coleman está muerta y ha sido sustituida por un enorme aparato publicitario. Chris Coleman fue una vez una alternativa a las fuentes convencionales de información o eso era lo que creíamos al principio. Se trata de una operación encubierta oficialmente autorizada que nos introduce en un tenebroso mundo de intrigas, compartimentación, operaciones secretas y situaciones ficticias, donde uno puede estar a favor o en contra de algo o alguien, en función de la apariencia que haya decidido un líder que da la señal desde las sombras de la negación plausible: una jungla de difamaciones, engaños y traiciones a dos y tres bandas, control de daños, gestión de la percepción, ingeniería de la realidad, Operación Sinsonte, llámenlo como quieran; son operaciones estratégicas psicológicas diseñadas para manipular nuestros medios de comunicación y nuestras propias percepciones de la realidad y encubrir las enormes fechorías de la flagrante corrupción en la casa Real Marroquí, ya que ningún documento reveló algo acerca del mismo. 

Nadie había oído hablar de Chris Coleman antes, pero el hecho es que se está convirtiendo en un tema de enorme importancia. En la actualidad existen más de 74.000 referencias de Chris Coleman en Google. Así pues:

 ¿Qué implicaciones tiene que cualquiera pueda publicar información secreta en la red? 

¿Se trata de una nueva y maravillosa era de apertura y periodismo ciudadano o, en cambio, es una era irresponsable en la que los gobiernos, las empresas y los individuos se avergüenzan, se vuelven ineficaces e incluso se ponen en peligro? 

Se mire por donde se mire, Chris Coleman representa un cambio del status quo, una interferencia internacional y no corporativa en el negocio de la información entre Marruecos y Francia; un sobre de papel marrón de la era digital que inspira temor en los corazones de todos aquellos con algo que esconder. O eso parece.