.

Argelia y Marruecos aceleran su carrera armamentista

Argelia y Marruecos, dos vecinos del Magreb próximos geográficamente a España, han desarrollado una carrera armamentística sin precedentes. Ambos países han aumentado sus presupuestos militares, con Argelia ocupando entre el primer y el segundo lugar entre los ejércitos africanos por volumen de armamento, mientras que Marruecos se encuentra en el sexto puesto –con más de 22.000 millones de dólares para adquirir armas y equipamiento entre 2015 y 2019-. El capital que Argelia dedicará este año a sus Ejércitos se eleva a más de 13.000 millones de dólares, tras la revisión de la Ley de presupuestos aprobada en septiembre de 2014.



Argelia, aunque tenía hasta hace dos años un índice de crecimiento menor, sigue siendo líder entre los países árabes y africanos; según el ''Global Fire Power'' ocupa el puesto 27 de entre 126 naciones. Con más de medio millón de militares activos y otro tanto de reservistas, el Ejército argelino mantiene su posición en cabeza entre las Fuerzas Armadas del Norte de África.

La clasificación realizada por el ''Global Fire Power'' se basa en 50 criterios que van desde el ''número de efectivos, adquisiciones de armamento, tipo de fabricación, logística militar, rendimiento de instalaciones, riquezas naturales del país y presupuestos...e.t.c.''


A diferencia de la defensa argelina, que ha puesto el acento últimamente en la fabricación de su propio armamento tras los acuerdos firmados con grandes consorcios alemanes, la defensa marroquí se centra más en la preparación técnica de sus efectivos y en maniobras militares realizadas con ejércitos de otros países como el de España y EE.UU.

Las cifras, sacadas del último informe ''Strategic Defense Intelligence'', indican un aumento medio de un 9% anual, lo que supone un incremento considerable del presupuesto en defensa, solamente comparable al experimentado por Marruecos en los años 80, en plena guerra del Sáhara Occidental.

El crecimiento de los gastos de defensa en el Magreb se debe en gran parte al aumento de la inestabilidad en la región generada por el auge del terrorismo interno y los peligros que acarrea en las fronteras de los países, procedentes principalmente de la guerra en Mali y de la crisis en Libia, ya que Argelia comparte fronteras con los dos países.

En segundo lugar hay que citar la rivalidad histórica que mantienen los dos países del Magreb central, Argelia y Marruecos, cuyas fronteras terrestres permanecen cerradas desde hace veinte años, y cuyos Ejércitos siguen en estado de alerta a ambos lados de los territorios colindantes. El conflicto sin resolver del Sáhara Occidental -cuya gestión sigue en manos de las Naciones Unidas,