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Nadjiba: "Os suplico que no me olvidéis"

Nadjiba Mohamed Bekacem, la joven saharauí que está retenida desde hace quince meses contra su voluntad (por parte de su familia ) en un campamento del Frente Polisario en Smara-lfarsia (Argelia) hizo llegar a la plataforma de apoyo un mensaje de audio en el que, con voz balbuciente, en un español con acento andaluz, da las gracias a la gente que se ha solidarizado con ella, porque eso le ayuda a "soportar mejor mi terrible cautiverio".
La muchacha, de 23 años de edad, suplica que no la olviden. El tiempo -dice- se le hace eterno. "Espero poder seguir aguantando este infierrno", porque sabe que sólo la presión externa permitirá su liberación.
Nadjiba llegó a España con ocho años de la mano de la asociación Vacaciones en Paz y fue acogida por una familia de Rociana del Condado (Huelva).
Su estancia, de acuerdo con su familia biológica, se prolongó trece años más, debido a sus problemas de salud, una patología de pie equino y flexo en la rodilla, que requerían un prolongado tratamiento médico y que no han sido aún resueltos. Fue atendida dos veces en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla y el 12 de mayo del 2014 volvía a tener cita en el centro sanitario, pero ya no pudo acudir.
Regresó por unos días al campamento de los refugiados  saharaui y ya no regresó. Le fueron sustraídos los documentos que le hubieran permitido regresar a España. La plataforma de apoyo a Nadjiba ha anunciado que se han interpuesto ya las demandas necesarias para favorecer que Nadjiba pueda volver a España.
El Polisario, tras años de demora en la aplicación de las resluciones de la ONU, teme la radicalización desesperada de sus jóvenes, obligados a vivir desde hace más de tres décadas en duras condiciones en los campamentos de refugiados sin esperanzas en el horizonte. Numerosos grupos feministas y de defensa de los derechos humanos se han solidarizado con Nadjiba.
El grupo andaluz Mujeres del Sur denuncia que quieran casarla a la fuerza. "Se habla incluso de enviarla a una de las granjas de engorde, recintos que están proliferando en Mauritania, desde el reciente golpe militar, en los que se encierran a las chicas para que se pongan rollizas, y así consigan marido más fácilmente según denuncian activistas mauritanas.


(Vía La Vanguardia)