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Movilización social en Marruecos por la defensa de las libertades

Fátima zohra Bouaziz, Rabat, EFE El caso de las dos mujeres absueltas hoy tras ser juzgadas por "ultraje al pudor" tras vestirse con una falda corta ha llevado a muchos a movilizarse contra lo que consideran una regresión de las libertades individuales en Marruecos.
La historia de las mujeres, juzgadas en la ciudad sureña de Inezgane, se ha convertido en un símbolo de la defensa de las libertades y del reclamo de una reforma global del Código Penal de Marruecos.
Estas mujeres fueron detenidas el pasado 14 de junio después de que en un mercado popular un grupo de personas las rodeara e intentará lincharlas por "llevar una ropa indecente y provocativa".
El polémico juicio contra ellas causó indignación entre la opinión pública que criticó el hecho de que se abriese un proceso contra las mujeres en lugar de juzgar a sus acosadores.
A raíz de ello, más de cien abogados se sumaron a la defensa de las jóvenes, se creó una campaña llamada "llevar una falda no es un crimen", y cientos de personas salieron a la calle en diferentes ciudades para defender el derecho de las mujeres a vestirse como quieran.
Ante esta movilización, las autoridades marroquíes detuvieron a dos personas que supuestamente participaron en la agresión de las jóvenes y advirtieron que perseguirán judicialmente a todo aquel que se tome la justicia por su mano.
La coalición feminista Primavera de la Dignidad, que mostró su satisfacción con la manera de actuar de la Justicia en el caso de Inezgane, reivindicó hoy en un comunicado garantías para la protección de los derechos y libertades e instó a una revisión del sistema penal.
La abogada y miembro de la coalición Jadiya Rogani dijo a Efe que el caso de las mujeres de Inezgane demuestra la necesidad de un cambio "radical" del Código Penal para proteger a las mujeres contra la violencia y defender los derechos individuales.
Rogani lamentó la regresión en materia de libertades en el país, y aseguró que ha quedado manifestado en toda una sucesión de incidentes y juicios.
Y es que paralelamente al juicio de las mujeres de Inezgane, cinco marroquíes están siendo juzgados en Marrakech por romper el ayuno en pleno día de Ramadán, a lo que se añade la condena de cárcel a dos homosexuales el pasado 19 de junio, o el intento de linchamiento en pleno centro de Fez de un travesti el 29 del mismo mes.
Ante esta situación, un grupo de intelectuales lanzó recientemente un "llamamiento en defensa de las libertades" en el que lamenta "la degradación del debate público y la explotación de los sentimientos religiosos e identitarios para implantar un orden moral hostil a las libertades individuales".
Los intelectuales responsabilizan al Gobierno, encabezado por el islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), de esta situación.
El debate sobre las libertades empezó el pasado abril con la propuesta de reforma del Código Penal que trajo novedades sin por ello tocar los temas relacionados con las libertades individuales, ya que siguen penalizados el no respetar el mes de ayuno de Ramadán, las relaciones extramatrimoniales, la homosexualidad o la apostasía.
En referencia a este anteproyecto, Rogani dijo que es "patriarcal" y da "mayor poder discrecional" al juez, e insistió sobre su revisión para tener una ley que sirva de "herramienta pedagógica" que ayudará a cambiar la mentalidad de la sociedad.
Frente a ello, el ministro de Justicia, Mustafa Ramid, salió últimamente a defender en varias ocasiones su anteproyecto como reforma que respeta la vida privada de las personas, pero al mismo tiempo recuerda el carácter conservador e islámico de la sociedad marroquí.
Según él, el debate planteado actualmente sobre las libertades individuales genera polémica para una minoría de la sociedad, y destacó que "la mayoría no puede ceder a las reivindicaciones de una minoría en nombre del progreso".
Noticia de agencias