.

Desmontando L'DGED (SERVICIOS SECRETOS MARROQUÍES)

Las autoridades de Marruecos adquirieron software para controlar a los periodistas y militantes en las redes sociales e impedir "la primavera árabe" en Marruecos, según un informe conjunto presentado en Rabat por una organización nacional y la británica Privacy International.
El presidente de la Asociación de Derechos Digitales (ADN, siglas en francés), Hisham Almiraat, presentó hoy un informe elaborado junto a Privacy International, conocida por investigar los modos de vigilancia electrónica de los gobiernos y desvelar el papel de las empresas que permiten este control.
Almiraat presentó el informe en la sede de la Asociación marroquí de Derechos Humanos (AMDH), una de la más críticas del país, cuyos militantes han sufrido en el último año continuas restricciones de actividades.
Una hora antes del evento, cuatro furgones de la policía se estacionaron ante el edificio formando un cordón policial que impidió a las personas que iban llegando acceder a la sede de la AMDH. Media hora después, según Almiraat, se marcharon sin dar explicación alguna.
Según el informe presentado, el "Estado (marroquí) ha invertido de forma masiva en espionaje con el fin de vigilar las actividades de sus ciudadanos y reprimir toda forma de disidencia".
Asimismo, subraya que en 2011 el Gobierno marroquí compró por un valor de 2 millones de euros a la empresa francesa Amesys Bull -conocida por vender tecnología a Libia cuando estaba bajo el régimen de Muamar al Gadafi- infraestructuras de vigilancia Eagle, que permite a los gobiernos censurar internet y vigilar su tráfico.
"El objetivo (de ADN, integrado por ocho personas) es defender los derechos digitales. Somos activistas de los derechos humanos, pero también estamos muy implicados en internet desde la primavera árabe y lo esencial de nuestras actividades se hace en internet", comentó Almiraat.
Almiraat es también cofundador de Mamfakinch (que significa "no nos resignamos"), una plataforma en internet "libre y sin censura" que nació tres días antes del 20 de febrero de 2011, fecha en la que comenzaron las manifestaciones contestatarias en Marruecos.
El informe cuenta con los testimonios de cuatro marroquíes y tres de ellos, militantes en Mamfakinch, recuerdan cómo descubrieron que la plataforma había sido pirateada.
El equipo de Mamfakinch envió el software al laboratorio canadiense Citizen Lab, que descubrió que era desarrollado y comercializado por la sociedad italiana de vigilancia Hacking Team. Se estima que el software cuesta unos 200.000 euros.
"Hacking Team declara que vende únicamente sus softwares a gobiernos y servicios de policía", asegura el informe, que destaca que los periodistas y militantes también han visto sus cuentas de correo electrónico y de Facebook pirateadas por grupos de hackers "nacionalistas" que no han sido imputados por ello.
Además, subrayan que paralelamente continúan las "tácticas tradicionales" como intimidaciones, visitas a los vecinos y familiares para obtener informaciones y escuchas telefónicas.
"El espacio público está limitado en Marruecos. No hay prensa independiente. La sociedad civil se enfrenta a muchos problemas. Internet es el único espacio verdaderamente libre, sin censura. Si perdemos internet no nos queda nada prácticamente", advirtió Almiraat