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Plan Ballesta', la respuesta española ante un ataque a Ceuta y Melilla

Y el asunto renace cada vez que se anuncia, como ahora, que al conmemorarse el 40 aniversario de la “Marcha Verde” –y en un momento de especial repliegue y desmoralización interna de España- el reino Alauita volverá a llevar al escenario internacional la reivindicación sobre lo que en Marruecos llaman las “ciudades cautivas”.
A una bereber amiga mía le pregunté qué harían sus hermanos de Melilla su sus primos del otro lado atacan. Su lógica me tranquilizó: “Pues pensarán cómo se vive en Marruecos y cómo en España y, sólo por eso, no dudo que elegirán quedarse con España”.
Durante muchos años el plan español de defensa de las que antes se llamaron “Plazas de soberanía en el Norte de África” se denominó “Plan Ballesta” y contemplaba un desembarco de tropas aerotransportadas y paracaidistas detrás de las propias líneas marroquíes, además del ataque por mar y aire a alguna de sus ciudades para reducir la presión sobre las ciudades españolas, antes de recuperarlas.
Hay dos incógnitas, no demasiado favorables a España. Donde las cosas pintan peor es en una hipotética ayuda de Europa, dada sus vinculaciones e intereses comerciales de Marruecos con Francia, su protectora.Otro de los problemas viene del acuerdo de adhesión a la     OTAN. Ambas plazas y sus islotes quedaron fuera del Tratado. En caso de amenaza, España no podría pedir ayuda aliada en base al artículo 5, utilizado tras el 11-S por EEUU, según el cual los países aliados están obligados a ayudar en la defensa de uno de los miembros. Quizá nos pudieran servir de alguna ayuda Argelia o los propios saharauis.
Tampoco podríamos fiarnos de los Estados Unidos: No olvidemos que cuando en 1957 el Ejército Real Marroquí, disfrazado de bandas armadas, atacó Ifni, España no pudo emplear en la defensa de aquel territorio el material de origen norteamericano cedido a nuestro país como consecuencia de los acuerdos de 1953. Nuestros paracaidistas se lanzaron desde los viejos Junkers alemanes de la II Guerra Mundial y la infantería se batió con los mosquetones “Modelo Coruña” de 1945.

La información como elemento clave
Los expertos de nuestro Estado Mayor sostienen, como parece lógico, que  el éxito en la defensa de Ceuta y Melilla se apoya en disponer de información previa para estar listos ante el ataque y desplegar los medios de defensa hasta la llegada de refuerzos o el contrataque desde la península. Los movimientos de tropas hostiles deberían ser alertados por el satélite de observación Helios, cuyo centro de operaciones está en la Base de Torrejón en Madrid, pero España sólo dispone del 13% del tiempo de observación. Asimismo, el Ejército del Aire cuenta con el programa Santiago, para el que dispone de un sólo avión espía. A este aparato se unirían los aviones de observación RF-4C Phantom que cubrirían amplias zonas, mientras que desde la costa actuaría la Armada.España reaccionaría enviando cazas F-18, F-1, Harrier, el Grupo Alfa de la Armada y la Fuerza de Acción Rápida: la Legión, la Brigada Paracaidista y la Brigada Ligera Aerotransportada, como queda dicho.
El citado diario daba ya entonces un dato escalofriante:Un informe militar reservado titulado "Vulnerabilidades y amenazas permanentes" de Ceuta, aseguraba que los musulmanes ceutíes serán mayoría en un plazo de 13 años, y que de esa comunidad sólo un 40% eraproespañol declarado. Los claramente "promarroquíes" los cifraba en el 10%. Entre las acciones futuras se reclamaba destacaba un "especial seguimiento a los militares musulmanes y el control del integrismo en los cuarteles".